miércoles, 12 de agosto de 2026

El deporte que une a Rafael Uribe Uribe. Del campeonato interétnico a la historia de un líder deportivo


Por: Periódico comunitario NOTAS DE ACCIÓN. 

Fotos del archivo personal de Luis Bello Burgos, de Daniel Velásquez y nuestras.

El profe Burgos, como popularmente se le conoce
en la localidad Rafael Uribe U.

Hay encuentros deportivos que terminan cuando se acaba el partido. Otros dejan algo mucho más importante: el reconocimiento entre quienes comparten un territorio, la posibilidad de encontrarse desde la diversidad y la certeza de que el deporte también puede convertirse en una herramienta para construir comunidad.

El campeonato interétnico en el que participó el Profe Burgos es uno de esos escenarios.

La actividad, desarrollada con el apoyo de la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe, en el marco del Proyecto 2795, y con el acompañamiento de la Fundación Mecedoras de Mis Ancestros, permite mirar el deporte desde una perspectiva que trasciende la competencia: como espacio de integración, convivencia y reconocimiento de las distintas comunidades que hacen parte de la localidad.

Y precisamente allí aparece una historia que merece ser contada.

La historia de Luis Eduardo Burgos, conocido en Rafael Uribe Uribe como el Profe Burgos, cuya vida ha estado vinculada durante décadas al deporte comunitario.

Un niño que comenzó organizando equipos

Su relación con el deporte comenzó mucho antes de ocupar cargos dirigenciales.

“Estoy vinculado al deporte comunitario desde que tenía 10 años”, recuerda Burgos.

A esa edad comenzó a organizar los equipos de su cuadra. Reunía las planillas, recogía los datos y se encargaba de llevar la documentación a los lugares donde se organizaban los campeonatos.

A los 15 años se vinculó a procesos juveniles mediante un proyecto denominado “Jóvenes para Adelante”. Un año después, a los 16, comenzó su experiencia como líder deportivo, acompañando a un organizador de campeonatos en el barrio Gustavo Restrepo.

Aquella experiencia terminaría prolongándose durante 26 años, especialmente alrededor de los campeonatos de microfútbol.

Fue también en el proceso de las escuelas de formación deportiva de la Alcaldía donde comenzó a ser conocido como el “Profe Burgos”, un nombre que con el tiempo se convirtió en una referencia dentro del deporte de la localidad.

No se trata solamente de una percepción personal. En 2018, la propia Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe reseñaba a Luis Eduardo Burgos como director de un equipo participante en los campeonatos Interbarrios del IDRD y lo identificaba como una de las figuras representativas del fútbol local, destacando además su trabajo con escuelas de formación.

Una vida entre clubes, campeonatos y escuelas

A lo largo de su trayectoria, Burgos ha estado relacionado con diferentes procesos y clubes deportivos, entre ellos Centenario, Cefram y Lumadas, además de su paso por el Club Deportivo Centenario, donde estuvo vinculado desde categorías menores hasta Primera Especial.

Su experiencia se ha desarrollado fundamentalmente alrededor del fútbol y el microfútbol, pero su visión del deporte comunitario ha ido mucho más allá.

Desde los comités deportivos de las Juntas de Acción Comunal ha promovido disciplinas como fútbol, fútbol de salón, baloncesto, voleibol, taekwondo, atletismo y ciclismo, así como actividades dirigidas a personas adultas y mayores.

También ha impulsado el cachibol y otros procesos recreativos, convencido de que la actividad física no debe estar reservada exclusivamente para quienes compiten.

Los triunfos que recuerda con especial orgullo

Entre los logros que el propio Burgos considera más importantes está el haber conseguido el título de campeón a nivel distrital con un equipo de veteranos.

También destaca haber alcanzado tres veces el subcampeonato en los Intercolegiados, en procesos vinculados con los colegios Bravo Páez y Restrepo Millán. El relato del Profe Burgos, incluido el recuerdo de aquel campeonato distrital obtenido durante la administración de Antanas Mockus, es una pieza más de esa memoria.

Porque preservar la historia deportiva de Rafael Uribe Uribe también es reconocer a quienes, desde los barrios, han trabajado para construir comunidad a través del deporte.

Pero cuando habla de sus logros, Burgos no se refiere únicamente a trofeos.

Para él, uno de los mayores resultados de su trayectoria ha sido conseguir que los niños de Rafael Uribe Uribe comiencen desde la primera infancia a acercarse al deporte, la recreación y la actividad física.

Es allí donde su historia adquiere otra dimensión: la del dirigente que entiende el deporte como formación y como oportunidad.

“Goles de Paz y Convivencia”

Una de las iniciativas que identifica como parte de su trayectoria es la escuela “Goles de Paz y Convivencia en Rafael Uribe”, concebida para trabajar con niños desde los 6 años, jóvenes y posteriormente adultos mayores.

La propuesta resume buena parte de su concepción del deporte: no solamente formar jugadores, sino generar espacios para que niños, jóvenes y adultos encuentren alternativas de participación, recreación y convivencia.

Su participación en los Interbarrios a nivel distrital también forma parte de esa historia.

En 2018, por ejemplo, un equipo de Rafael Uribe Uribe dirigido por Burgos llegó hasta los cuartos de final del campeonato Interbarrios del IDRD y terminó en el octavo lugar entre 385 equipos de la categoría correspondiente.

De las canchas a la bicicleta

El trabajo de Burgos tampoco se ha limitado al fútbol.

Desde el Consejo Local de la Bicicleta promovió el buen uso de este medio de transporte y la creación de escuelas de la bicicleta dirigidas a diferentes grupos de edad.

La idea de fondo era la misma: generar oportunidades para que niños, jóvenes, adultos y personas mayores pudieran encontrar en la actividad física una alternativa de bienestar y participación.

El DRAFE: un nuevo capítulo

En 2026, Burgos asumió la presidencia del DRAFE, responsabilidad que interpreta como un reconocimiento a una trayectoria construida durante décadas.

Para él, haber llegado a esa posición significa que la comunidad reconoce su conocimiento del territorio y su permanente vinculación con el deporte.

Pero también representa una responsabilidad.

Entre sus preocupaciones está la necesidad de que los recursos disponibles sean suficientes para atender a una población que demanda mayores oportunidades de acceso al deporte, la recreación y la actividad física.

El dirigente considera, además, que deben ser escuchadas y reconocidas numerosas escuelas y grupos deportivos que trabajan en los barrios sin contar con el aval institucional que les permita acceder en mejores condiciones a programas y recursos.

Su planteamiento parte de una realidad que conoce desde adentro: muchos líderes deportivos realizan su trabajo con recursos limitados y sostienen procesos comunitarios gracias al esfuerzo personal y colectivo.

El desafío: que el deporte llegue a todos

Para Burgos, uno de los principales problemas del deporte en Rafael Uribe Uribe es precisamente la insuficiencia de recursos frente a las necesidades de la población.

Su expectativa durante su periodo en el DRAFE es que los programas existentes puedan mantenerse y que cada año lleguen nuevas iniciativas a la localidad.

Esa visión coincide con la orientación del Proyecto 2795, “Rafael Uribe Uribe deportiva, recreativa y con bienestar”, que contempla procesos de formación deportiva y actividades recreodeportivas comunitarias. La contratación asociada al proyecto incluye, entre otros componentes, servicios de instructores para procesos de formación y actividades dirigidas a la comunidad.

De esta manera, la inversión pública y el liderazgo comunitario encuentran un punto de encuentro: las políticas y programas necesitan llegar al territorio, pero también requieren de personas y organizaciones que conozcan las necesidades de quienes viven en los barrios.

El deporte como encuentro entre culturas

Y es precisamente aquí donde el campeonato interétnico que da origen a esta historia adquiere especial significado.

En una localidad diversa como Rafael Uribe Uribe, el deporte puede convertirse en un lenguaje común.

En una cancha no solamente se enfrentan equipos. También se encuentran historias, culturas, generaciones y formas distintas de entender la vida.

El campeonato interétnico, con el respaldo de la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe, el desarrollo asociado al Proyecto 2795 y el acompañamiento de la Fundación Mecedoras de Mis Ancestros, representa esa posibilidad de encuentro.

Su importancia no está únicamente en quién gana o quién pierde.

Está en que las comunidades puedan compartir, reconocerse y construir relaciones a partir de una actividad que convoca a todos: el deporte.

Una historia que todavía se está escribiendo

La trayectoria del Profe Burgos comenzó cuando tenía 10 años y reunía a los muchachos de su cuadra para organizar un equipo.

Han pasado décadas desde entonces.

En ese recorrido hubo campeonatos, derrotas, victorias, escuelas de formación, clubes, Juntas de Acción Comunal, bicicletas, procesos juveniles, Interbarrios y ahora la responsabilidad de presidir el DRAFE.

Pero quizás el verdadero hilo conductor de toda esa historia no sean los trofeos.

Sea la gente. Los niños que encontraron una cancha. Los jóvenes que encontraron una oportunidad. Los adultos que encontraron un espacio para mantenerse activos. Las comunidades que encontraron en el deporte una forma de encontrarse. Y ahora, las distintas comunidades étnicas que pueden reconocerse unas a otras en un mismo escenario deportivo.

Porque, al final, el mayor triunfo del deporte comunitario no siempre queda registrado en un marcador.  A veces se encuentra en algo mucho más sencillo y profundo: lograr que una comunidad se encuentre, participe, se reconozca y vuelva a creer que juntos también se puede construir territorio.

Ese es el valor que trasciende el campeonato interétnico y que permite entender la historia del Profe Burgos: un hombre que comenzó organizando equipos de su cuadra y que, décadas después, continúa trabajando para que el deporte sea una puerta abierta para toda la comunidad de Rafael Uribe Uribe.

El reto de preservar la historia deportiva

Rafael Uribe Uribe tiene una importante historia deportiva que todavía está por contarse en toda su dimensión. Son muchas las personas, equipos, escuelas, campeonatos y procesos que han contribuido a consolidar esa memoria.

Recoger los testimonios de quienes protagonizaron esas experiencias es una tarea necesaria. No solamente para recordar los triunfos, sino también para reconocer el esfuerzo de quienes hicieron posible que muchos niños y jóvenes encontraran en el deporte una alternativa para crecer y construir su proyecto de vida.

Porque preservar la historia deportiva de Rafael Uribe Uribe también es reconocer a quienes, desde los barrios, han trabajado para construir comunidad a través del deporte.

Notas de Acción continuará recogiendo estas historias y las voces de los líderes que han contribuido al desarrollo deportivo y comunitario de la localidad.






Los Juegos Indígenas, parte de las estrategias deportivas y recreativas dirigidas a poblaciones étnicas

El deporte ocupa un lugar importante en la vida comunitaria de Rafael Uribe Uribe. 

Por iniciativa de la propia ciudadanía, la Administración Local ha respaldado diferentes procesos y actividades deportivas mediante los presupuestos participativos, convirtiendo las propuestas de la comunidad en acciones que contribuyen al bienestar y la integración de los habitantes.


Los juegos tradicionales indígenas tienen una dimensión cultural, comunitaria y de transmisión de saberes que aporta a la cultura local. Pronto daremos respuesta a estas inquietudes.

  • Quiénes participan y a qué comunidad o pueblo indígena pertenecen.
  • Qué juego o juegos tradicionales van a presentar.
  • Qué significado tienen esos juegos dentro de su cultura.
  • Si los juegos han sido transmitidos de generación en generación.
  • Qué esperan de esta cuarta edición.
  • Cómo valoran que se realice en Rafael Uribe Uribe.
  • Qué papel han tenido la Alcaldía Local, el IDRD y las organizaciones comunitarias.
  • Qué diferencias encuentran entre esta edición y las anteriores.
  • Qué mensaje quieren dejarle a los niños, jóvenes y habitantes de la localidad.

Por ahora veamos las invitaciones.






¿Qué se perdería la sociedad si estos juegos y saberes indígenas dejaran de practicarse?

martes, 11 de agosto de 2026

Comunidad de Molinos del Sur pide claridad sobre la situación de su salón comunal

 

Vecinos del barrio Molinos del Sur manifiestan su preocupación ante una actuación policiva que, según la información suministrada por representantes comunitarios, podría conducir a la entrega del salón comunal ubicado en la calle 49D Bis # 5U-26 Sur. La comunidad solicita que se conozcan las razones de la medida y que se garantice el debido proceso.

Una situación que genera preocupación entre habitantes del barrio Molinos del Sur, en la localidad de Rafael Uribe Uribe, fue puesta en conocimiento de NOTAS DE ACCIÓN por ciudadanos vinculados al proceso de control social y veeduría comunitaria.

De acuerdo con la información recibida por este medio, para el miércoles 12 de agosto de 2026, a las 7:00 de la mañana, estaría prevista una diligencia relacionada con el salón comunal localizado en la calle 49D Bis # 5U-26 Sur.

Los ciudadanos que solicitaron la divulgación del caso señalan que el salón comunal lleva más de 40 años al servicio de los habitantes del sector y expresan su preocupación por la posibilidad de que la Junta de Acción Comunal pierda la administración o el uso del inmueble.

Uno de los representantes comunitarios, Jorge Romero, quien se identifica como integrante de procesos de control social y veeduría ciudadana, hizo un llamado a las autoridades y a la comunidad para que se conozca públicamente la situación y se escuchen las diferentes posiciones antes de que se produzca cualquier decisión que pueda afectar el funcionamiento del salón comunal.

¿Qué está ocurriendo?

La información entregada a NOTAS DE ACCIÓN hace referencia a una actuación de la Inspección de Policía AP.19 y a la participación del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP).

Sin embargo, este medio considera necesario precisar que no puede afirmarse, sin revisar la totalidad de los documentos del proceso, que exista una expropiación del salón comunal. Tampoco resulta conveniente atribuir a las autoridades una actuación irregular sin conocer previamente la decisión administrativa o policiva, sus fundamentos jurídicos, la situación jurídica del predio y las actuaciones adelantadas por la Junta de Acción Comunal.

Lo que sí resulta relevante es que la comunidad conozca qué entidad tiene la propiedad o administración del inmueble, cuál es la naturaleza jurídica del terreno, qué decisión fue adoptada por la Inspección de Policía, qué actuación adelanta el DADEP y cuál es la situación jurídica de la Junta de Acción Comunal frente al salón comunal.

Los salones comunales y las Juntas de Acción Comunal

Un aspecto que merece especial atención es que el propio DADEP informa que Bogotá cuenta con alrededor de 730 salones comunales construidos sobre bienes de uso público o bienes fiscales que pueden ser administrados por las Juntas de Acción Comunal.

La entidad explica que las JAC interesadas pueden solicitar formalmente la administración de estos espacios y que, una vez cumplidos los requisitos y trámites correspondientes, la entrega puede realizarse mediante un Convenio Solidario. Según el DADEP, este mecanismo busca fortalecer el tejido social, mejorar los espacios públicos y brindar seguridad jurídica a las organizaciones comunitarias que los administran.

El propio DADEP también tiene establecido entre sus servicios el estudio de la viabilidad de solicitudes de administración de bienes públicos formuladas por Juntas de Acción Comunal y otras organizaciones.

Esto hace particularmente importante conocer si la JAC de Molinos del Sur cuenta actualmente con algún reconocimiento, convenio, acto administrativo, documento de administración o antecedente que determine su relación jurídica con el salón comunal.

La comunidad pide ser escuchada

Los habitantes que han expresado su preocupación consideran que el salón comunal no es solamente una edificación, sino un espacio construido y utilizado durante décadas para actividades de la comunidad.

Por ello solicitan que, antes de cualquier actuación definitiva, exista información clara sobre:

  • La naturaleza jurídica del predio.
  • La entidad que figura como propietaria o administradora.
  • El fundamento de la actuación de la Inspección de Policía AP.19.
  • El contenido exacto de la orden o decisión que se pretende ejecutar.
  • La situación jurídica de la Junta de Acción Comunal.
  • Las alternativas existentes para que la comunidad pueda continuar utilizando y administrando el salón comunal, si jurídicamente resulta procedente.

Las Inspecciones de Policía de Bogotá hacen parte de la estructura de la Secretaría Distrital de Gobierno y las autoridades distritales señalan que sus actuaciones deben desarrollarse con transparencia, acceso a la información y respeto por el debido proceso.

Un llamado al diálogo institucional

NOTAS DE ACCIÓN considera que una situación de esta naturaleza debe ser abordada mediante diálogo, información verificable y participación de la comunidad, evitando confrontaciones y cualquier acción que pueda generar violencia o alteraciones de la convivencia.

La comunidad tiene derecho a conocer las decisiones de las autoridades que afectan los espacios utilizados colectivamente y, al mismo tiempo, las entidades responsables tienen el derecho y el deber de explicar las razones jurídicas y administrativas de sus actuaciones.

Por ello, este medio considera pertinente que en este caso sean escuchados la Junta de Acción Comunal de Molinos del Sur, el DADEP, la Inspección de Policía AP.19, la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe y, de ser necesario, el IDPAC, de manera que la ciudadanía pueda conocer las distintas versiones y los documentos que sustentan cada posición.

lunes, 10 de agosto de 2026

ROSA QUIÑONEZ ANGULO Y LA MECEDORA DE MIS ANCESTROS Una apuesta por la integración, la diversidad y la convivencia en Rafael Uribe Uribe

 Redacción Periódico comunitario Notas de Acción. Fotografías de Daniel Velásquez



Cuando las diferencias se encuentran en una misma comunidad

En una sociedad como la colombiana, caracterizada por una extraordinaria diversidad de culturas, colores de piel, procedencias, edades, costumbres y formas de entender la vida, todavía existen barreras que separan a las personas. Sin embargo, también existen mujeres y hombres que han comprendido que esas diferencias no tienen por qué convertirse en motivos de división. Por el contrario, pueden ser el punto de partida para construir una sociedad más incluyente, solidaria y respetuosa.

Una de esas mujeres es Rosa Quiñonez Angulo, líder social vinculada al trabajo comunitario y promotora de procesos de integración desde la Fundación Mecedora de Mis Ancestros, organización que desarrolla una labor orientada al encuentro entre diferentes sectores de la sociedad.

Su propósito parte de una convicción sencilla y profunda: negros, blancos, mestizos y personas de todos los colores y procedencias pueden hacer parte de una misma familia social, compartir en condiciones de equidad y construir juntos mejores condiciones de vida. No se trata de borrar las diferencias. Se trata de reconocerlas, respetarlas y convertirlas en una fuente de riqueza cultural y humana.

Una fundación abierta a la diversidad

La labor que desarrolla la Fundación Mecedora de Mis Ancestros no se limita a una sola comunidad.

Dentro de su propósito social tienen cabida personas y comunidades afrodescendientes, indígenas pertenecientes a las diversas culturas colombianas, población con discapacidad, comunidades Rom y personas desplazadas por la violencia que durante décadas ha afectado a diferentes regiones del país. Esta mirada amplia convierte la inclusión en un principio fundamental de su trabajo. La Fundación busca generar espacios donde personas que en diferentes circunstancias han sufrido discriminación, exclusión, desplazamiento o dificultades sociales puedan encontrar reconocimiento, acompañamiento y oportunidades para participar.

La diversidad, desde esta perspectiva, no es un problema que deba resolverse. Es una realidad que debe aprenderse a compartir.


Una familia comprometida con el servicio

Rosa tampoco realiza esta tarea sola. A su lado se encuentran sus hijos, quienes participan y acompañan las diferentes actividades sociales que desarrolla la Fundación. Sus dos hijas, profesionales en Psicología, aportan su formación y sus conocimientos al acompañamiento de las personas y comunidades vinculadas a estos procesos. También su hijo hace parte de este esfuerzo familiar.

De esta manera, la labor de Rosa ha trascendido la iniciativa individual para convertirse en una tarea compartida por una familia que ha decidido poner parte de sus capacidades, su tiempo y su voluntad al servicio de los demás. Es una circunstancia especialmente significativa porque demuestra que el trabajo social puede comenzar en el ámbito familiar y proyectarse hacia toda una comunidad. La familia se convierte así en el primer espacio de solidaridad y, al mismo tiempo, en una fuerza capaz de multiplicar el compromiso social.


LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA COMO PUNTO DE PARTIDA

Pero para comprender plenamente esta experiencia es necesario mirar más allá de la Fundación y de sus protagonistas.

Los procesos comunitarios que se desarrollan en los barrios también hacen parte de una dinámica de participación ciudadana mediante la cual los habitantes expresan sus necesidades, formulan propuestas y plantean soluciones a las problemáticas que afectan sus territorios.

En Bogotá, los Encuentros Ciudadanos y los Presupuestos Participativos constituyen mecanismos mediante los cuales las comunidades pueden expresar sus prioridades y promover iniciativas orientadas a mejorar sus condiciones de vida. Es en esos escenarios donde muchas necesidades sociales dejan de ser únicamente preocupaciones individuales para convertirse en propuestas colectivas.

La comunidad habla. Los líderes recogen esas inquietudes. Las propuestas son presentadas y priorizadas. Y la Administración Local tiene la responsabilidad de responder, dentro de sus competencias y posibilidades presupuestales, a esas prioridades mediante los recursos públicos destinados para tal fin.


El papel de la Administración Local


En este proceso, la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe cumple un papel fundamental. Su participación permite que las necesidades expresadas por la ciudadanía puedan avanzar hacia la ejecución de proyectos y actividades concretas.

La Administración Local, mediante los mecanismos institucionales correspondientes, dispone de recursos para atender prioridades definidas a partir de las necesidades de las comunidades y articula la ejecución de los proyectos con las entidades u operadores encargados de desarrollarlos. De esta manera, el liderazgo social y la institucionalidad pueden encontrarse en beneficio de la ciudadanía. El líder comunitario identifica y moviliza las necesidades de su comunidad.

La ciudadanía participa y prioriza.

La Administración Local gestiona los recursos y acompaña el proceso. La entidad u operador desarrolla las actividades. Y finalmente los habitantes reciben los beneficios de una iniciativa que nació de una necesidad expresada por ellos mismos. Este proceso tiene un valor democrático extraordinario porque demuestra que la participación ciudadana no debería terminar cuando concluye una reunión o cuando se entrega una propuesta.


La participación adquiere verdadero sentido cuando una necesidad expresada por la comunidad logra convertirse en una acción concreta en el territorio. 
Y eso es precisamente lo que permite comprender mejor la experiencia desarrollada alrededor de Rosa Quiñonez Angulo y la Fundación Mecedora de Mis Ancestros.



EL DEPORTE COMO INSTRUMENTO DE INTEGRACIÓN

Una de las expresiones más significativas de este proceso fue la realización de un campeonato de fútbol interracial y cultural. El fútbol, uno de los deportes con mayor capacidad para reunir personas, fue utilizado como instrumento de encuentro entre participantes de diferentes razas, culturas, edades y procedencias.

En la cancha desaparecieron muchas de las barreras que cotidianamente pueden separar a las personas. Durante el campeonato todos tuvieron que compartir el mismo terreno, respetar las mismas reglas, reconocer al adversario y entender que el resultado de cada partido dependía de la capacidad de trabajar colectivamente. El balón se convirtió entonces en mucho más que un objeto deportivo. Se convirtió en un elemento de integración.

Casa de San Carlos: el escenario del encuentro

La culminación del campeonato tuvo lugar en el barrio Casas de San Carlos, en la sede de la Junta de Acción Comunal. Allí se realizó el acto de cierre y premiación de los participantes. Pero la jornada no se limitó a la ceremonia deportiva. Antes de la entrega de reconocimientos, los asistentes compartieron una deliciosa cena típica de la cocina del Pacífico colombiano.


La gastronomía se convirtió entonces en otro instrumento de encuentro. Los sabores, aromas y tradiciones del Pacífico llegaron a la mesa de una comunidad diversa y permitieron compartir mucho más que una comida. Se compartió cultura. Se compartió memoria. Se compartió identidad. Y, sobre todo, se compartió comunidad.

Una premiación diferente

Pero quizá el momento más significativo de la jornada fue la premiación.

En una competencia deportiva tradicional se acostumbra reconocer al campeón, al segundo y al tercero, así como a quienes obtienen los mejores resultados individuales. Esta vez ocurrió algo diferente.



Todos los participantes fueron reconocidos.

No necesariamente porque todos hubieran ganado el campeonato deportivo, sino porque todos habían participado de una experiencia de integración. Personas de diferentes colores de piel, culturas, edades y procedencias fueron reconocidas por haber compartido un mismo espacio y haber demostrado que es posible convivir desde la diferencia. Fue una premiación que trascendió el resultado deportivo. El verdadero reconocimiento fue a la convivencia.


CUANDO TODOS GANAN

Aquella experiencia permite entender el verdadero sentido de la iniciativa. En una competencia convencional existen vencedores y vencidos. Aquí la victoria fue colectiva. Ganó quien pudo conocer al otro. Ganó quien compartió la cancha con alguien diferente. Ganó quien se sentó a la mesa junto a personas de otras culturas. Ganó quien comprendió que el color de la piel, la procedencia, la edad o la condición social no deberían determinar la posibilidad de compartir. Ganó la familia. Ganó la comunidad. Ganó la convivencia. Y ganó también la idea de que el deporte puede ser utilizado como una herramienta para construir ciudadanía.


ROSA Y SU FAMILIA: EL ROSTRO HUMANO DEL PROCESO

En el centro de esta experiencia se encuentra Rosa Quiñonez Angulo.

Su liderazgo representa el rostro humano de un proceso que articula comunidad, familia, cultura, deporte e institucionalidad. A su lado están sus hijos, sus hijas profesionales en Psicología y su hijo, quienes participan en las tareas que desarrolla la Fundación. Es una familia que ha convertido el servicio social en una expresión concreta de solidaridad.

Pero Rosa tampoco está sola en sentido comunitario. A su alrededor aparecen los habitantes, los líderes sociales, las Juntas de Acción Comunal, los participantes de las actividades, las familias y las instituciones que hacen posible que las iniciativas lleguen a los territorios. Es precisamente allí donde el liderazgo social adquiere su verdadera dimensión. Un líder no trabaja únicamente para sí mismo.

Un líder sirve cuando consigue que las necesidades y los sueños de una comunidad encuentren caminos para hacerse realidad.

LA INSTITUCIONALIDAD Y LOS LÍDERES: UNA TAREA COMPARTIDA


La experiencia también deja una enseñanza sobre la relación entre los líderes sociales y la Administración Local. Las comunidades conocen de primera mano sus necesidades. Los líderes ayudan a identificarlas, organizarlas y expresarlas. Los mecanismos de participación ciudadana permiten llevarlas a escenarios institucionales. La Administración Local tiene la responsabilidad de gestionar las respuestas dentro de sus competencias y recursos. Las entidades u operadores encargados de desarrollar los proyectos convierten esas decisiones en actividades concretas. Cuando estos actores trabajan de manera articulada, la política pública deja de ser un concepto distante y comienza a sentirse en los barrios.

Una cancha arreglada. Un campeonato. Una actividad cultural. Una jornada de integración. Un espacio para los jóvenes. Una actividad para las personas mayores. Un encuentro comunitario. Son expresiones concretas de decisiones que, en muchos casos, comenzaron con una necesidad expresada por la ciudadanía.

Por eso es importante reconocer también la participación de la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe, liderada por Diana Carolina Sánchez Castillo, en este tipo de procesos.

Su papel no sustituye el liderazgo comunitario. Por el contrario, lo acompaña y permite que iniciativas surgidas de las comunidades puedan contar con los recursos y mecanismos institucionales necesarios para desarrollarse.

RAFAEL URIBE URIBE: UN TERRITORIO DE DIVERSIDAD

Todo esto ocurre en una localidad como Rafael Uribe Uribe, donde convergen habitantes provenientes de diferentes lugares de Colombia y donde conviven diversas culturas, generaciones y realidades sociales. Es una localidad con dificultades, pero también con una enorme capacidad de organización comunitaria. En sus barrios existen personas que trabajan silenciosamente por mejorar las condiciones de vida de sus vecinos.

Hay líderes deportivos. Gestores culturales. Presidentes de Juntas de Acción Comunal. Organizaciones sociales. Familias comprometidas. Jóvenes que buscan oportunidades. Adultos mayores que conservan la memoria de sus comunidades. Y personas como Rosa Quiñonez Angulo, que han decidido convertir su propia experiencia y sus capacidades en herramientas para servir. En ese contexto, la Fundación Mecedora de Mis Ancestros representa una experiencia de integración que merece ser conocida.


EL VERDADERO CAMPEONATO


Al final, quizá toda esta historia pueda resumirse en una imagen. Una cancha donde jugaron personas diferentes. Una mesa alrededor de la cual todos pudieron compartir. Una cena con el sabor y la tradición del Pacífico colombiano. Una familia dedicada al servicio. Una líder social comprometida con la integración. Una comunidad que expresó sus necesidades. Una Administración Local que acompaña y canaliza recursos para atender las prioridades definidas mediante los mecanismos de participación. Una entidad encargada de desarrollar las actividades. Y una ceremonia en la que todos fueron reconocidos.


Por eso, el campeonato tuvo un campeón diferente.

Rosa Quiñonez Angulo: una mujer que hace de la diversidad un camino hacia la unidad

Rosa Quiñones Angulo, en el evento de cierre y premiación del certamen futbolero


En una sociedad como la colombiana, marcada por una extraordinaria diversidad de culturas, colores de piel, costumbres, edades y maneras de entender la vida, todavía existen profundas brechas que muchas veces terminan separando a las personas. Sin embargo, en medio de esas diferencias también surgen mujeres y hombres que entienden que la diversidad no debe ser motivo de división, sino una oportunidad para construir comunidad.

Una de esas mujeres es Rosa Quiñonez Angulo, líder social y promotora de procesos de integración comunitaria, quien desarrolla su labor al frente de la Fundación Mecedora de Mis Ancestros, una organización que tiene entre sus propósitos promover la integración racial, cultural y social y contribuir a que personas de diferentes orígenes puedan encontrarse, reconocerse y convivir como integrantes de una misma sociedad.

Sara E. Castillo
Psicóloga Fundación

En esta ocasión, su propuesta cuenta con el apoyo de la alcaldía local de Rafael Uribe Uribe por medio del proyecto 2795 del 2025 que busca fortalecer el ámbito deportivo de la localidad. Su propuesta parte de una idea sencilla, pero profundamente transformadora: que negros, blancos y personas de todos los colores puedan compartir en condiciones de equidad, respeto y dignidad, entendiendo que las diferencias hacen parte de la riqueza humana y no deben convertirse en barreras para vivir juntos y construir un mejor futuro.

          Una fundación que abre las puertas a todos

La labor de la Fundación Mecedora de Mis Ancestros trasciende la integración de la población afrodescendiente. En su propósito social también tienen cabida comunidades indígenas pertenecientes a las diversas culturas colombianas, población con discapacidad, comunidades Rom y personas desplazadas por la violencia que durante décadas ha golpeado diferentes regiones del país.

Wilson Salazar
Integrante etnia embera
Otelo Salazar
Integrante etnia embera

 
 

Se trata, por tanto, de una apuesta por la inclusión. Una apuesta que busca que quienes históricamente han enfrentado discriminación, exclusión, desplazamiento o dificultades para acceder a oportunidades encuentren un espacio de reconocimiento, participación y solidaridad.

Y detrás de esta labor existe también una familia.

Rosa no realiza este trabajo sola. Sus hijos la acompañan en las diferentes tareas y actividades de carácter social que desarrolla la Fundación. De manera especial, sus dos hijas, profesionales en Psicología, ponen sus conocimientos y sensibilidad al servicio de las personas y comunidades que participan en estos procesos. Sus hermanos también hacen parte de este esfuerzo familiar, acompañando a Rosa en una tarea que parece haberse convertido en una verdadera vocación de servicio.

Rosa Quiñonez Angulo 
Directora fundación Mecedora de mis ancestros

Así, la Fundación no solamente representa un proyecto social: también es una expresión de solidaridad familiar. Una familia que ha decidido poner parte de su tiempo, sus capacidades y sus conocimientos al servicio de otras personas.

El fútbol como encuentro y no como división

Una de las expresiones más recientes de esta filosofía se vivió con la realización de un campeonato de fútbol interracial y cultural, como parte integral del proyecto2795: una experiencia en la que el deporte sirvió como punto de encuentro entre personas de diferentes razas, culturas, edades y condiciones.

La actividad llegó a su culminación en el barrio Casa de San Carlos, donde, en la sede de la Junta de Acción Comunal, se realizó el acto de cierre y premiación de los participantes.


Pero antes de entregar los reconocimientos hubo otro elemento que hizo especial aquella jornada: una deliciosa cena típica de la cocina del Pacífico colombiano, que permitió compartir no solamente los alimentos, sino también una parte de la riqueza cultural que representa la tradición gastronómica de esta región del país.

Una exquisita cena pudieron degustar los asistentes.
La comida, la música, el deporte, la conversación y el encuentro terminaron convirtiéndose en una sola celebración de la diversidad.


Y entonces ocurrió algo que quizás resume mejor que cualquier discurso, el propósito de Rosa y de la Fundación.



Todos fueron premiados.


No solamente quienes marcaron más goles. No solamente quienes llegaron a la final. No solamente quienes resultaron vencedores en la competencia deportiva.

Fueron reconocidos todos los participantes por haber hecho parte de un proceso de integración ciudadana.

Personas de diferentes colores de piel, edades, procedencias y culturas recibieron un reconocimiento por algo mucho más importante que ganar un partido: haber compartido como comunidad.

Cuando todos ganan

Ese gesto tiene un enorme significado.

En una competencia deportiva tradicional hay ganadores y perdedores. En la experiencia promovida por la Fundación Mecedora de Mis Ancestros, en cambio, la verdadera victoria estuvo en encontrarse con el otro.

El niño y el adulto; el afrodescendiente y el mestizo; quien llegó de otra región y quien nació en Bogotá; la persona con una cultura diferente y aquella que tiene otras costumbres. Todos pudieron ocupar el mismo espacio, compartir la misma cancha y participar de una misma celebración.

El fútbol dejó entonces de ser únicamente un deporte para convertirse en un lenguaje común.

La cancha se transformó en un territorio de encuentro y la premiación en un reconocimiento a la convivencia.

Una familia al servicio de la comunidad

La historia de Rosa Quiñonez Angulo también permite recordar que detrás de muchos procesos sociales existen familias que, silenciosamente, dedican tiempo y esfuerzo a servir a los demás.

En este caso, sus hijos, sus hijas y sus hermanos acompañan una labor que busca tender puentes donde existen diferencias y abrir espacios donde otros encuentran barreras.

Sus hijas, desde su formación profesional en Psicología, aportan una mirada particularmente importante para acompañar a personas y comunidades. Y junto con sus hermanos participan de las actividades que permiten que la Fundación mantenga vivo su propósito.

Es una labor que combina familia, profesión, cultura, solidaridad y compromiso social.

Rafael Uribe Uribe: territorio de diversidad

Ana María Castillo
Secretaria fundación

Todo esto adquiere una dimensión especial cuando ocurre en Rafael Uribe Uribe, una localidad de Bogotá caracterizada también por la diversidad de sus habitantes y por la presencia de comunidades provenientes de diferentes regiones del país.

Allí, en los barrios, en las sedes comunales, en los escenarios deportivos y en los espacios de encuentro, con el apoyo del gobierno local, se construye diariamente una sociedad que todavía tiene muchos desafíos, pero que también cuenta con personas dispuestas a trabajar por una convivencia más incluyente.


Rosa y la Fundación Mecedora de Mis Ancestros hacen parte de esa historia comunitaria.

Su trabajo plantea una pregunta que vale la pena escuchar: ¿qué pasaría si en lugar de mirar nuestras diferencias como razones para separarnos comenzáramos a reconocerlas como parte de una misma riqueza colectiva?

miércoles, 5 de agosto de 2026

Aprendamos: Del antiguo POT al nuevo modelo de ordenamiento territorial en Bogotá

El nuevo POT

¿Qué era el antiguo modelo?

Durante muchos años, Bogotá se organizó territorialmente mediante las Unidades de Planeamiento Zonal (UPZ). Estas eran divisiones del territorio local o localidades, que permitían planificar aspectos como:

  • El uso del suelo.
  • La construcción de viviendas y edificaciones.
  • La ubicación de parques y equipamientos.
  • Las normas urbanísticas para cada sector.

Cada localidad estaba conformada por varias UPZ. Por ejemplo, una localidad como Rafael Uribe Uribe se dividía en cinco diferentes UPZ, cada una de ellas, con reglas específicas de desarrollo urbano.

Este sistema permitió ordenar el crecimiento de la ciudad, pero con el paso del tiempo comenzó a mostrar limitaciones:

  • Muchas decisiones se tomaban pensando únicamente en un sector específico y no en la localidad como un conjunto.
  • Existían diferencias importantes entre UPZ vecinas.
  • La planeación resultaba compleja para la ciudadanía, pues cada UPZ tenía normas particulares.
  • No siempre respondía a las necesidades reales de quienes viven y trabajan diariamente en el territorio.
Antiguo POT


¿Qué propone el nuevo POT?

El nuevo Plan de Ordenamiento Territorial cambia la manera de planificar la ciudad.

Uno de los cambios más importantes es la sustitución de las UPZ por las Unidades de Planeamiento Local (UPL).

Las UPL son territorios más amplios que buscan integrar barrios con características similares y planificar su desarrollo de manera conjunta.

En lugar de analizar únicamente un barrio o una pequeña zona, ahora se estudia un territorio más grande donde se relacionan:

  • la vivienda,
  • el comercio,
  • los colegios,
  • los parques,
  • la movilidad,
  • el empleo,
  • el espacio público,
  • los equipamientos sociales.

La idea principal es que la planificación responda a la vida cotidiana de las personas y no únicamente a límites administrativos.


¿Qué son las UPL?

Las Unidades de Planeamiento Local (UPL) son la nueva escala de planeación territorial creada por el POT.

Cada UPL agrupa varios barrios e incluso puede integrar áreas que anteriormente pertenecían a distintas UPZ.

En ellas se elaborarán instrumentos de planeación que definirán:

  • inversiones prioritarias,
  • recuperación del espacio público,
  • movilidad local,
  • equipamientos comunitarios,
  • desarrollo económico,
  • conservación ambiental,
  • vivienda,
  • participación ciudadana.

Las UPL también buscan que la comunidad participe más activamente en la definición de las prioridades del territorio.

El concepto de proximidad

Uno de los principios más innovadores del nuevo POT es el de la ciudad de proximidad.

Este concepto parte de una pregunta muy sencilla:

¿Puede una persona encontrar cerca de su casa la mayoría de los servicios que necesita diariamente?

La respuesta ideal es sí.

Por eso el nuevo POT busca que las personas tengan acceso cercano a:

  • colegios,
  • jardines infantiles,
  • centros de salud,
  • supermercados,
  • comercio básico,
  • parques,
  • zonas verdes,
  • bibliotecas,
  • espacios culturales,
  • transporte público,
  • escenarios deportivos.

Mientras menos tiempo deban invertir las personas para acceder a estos servicios, mejor será su calidad de vida.

¿Qué son las zonas de proximidad?

Las zonas de proximidad son áreas donde se concentran servicios y equipamientos para atender las necesidades cotidianas de la población.

Su propósito es reducir la necesidad de recorrer grandes distancias para estudiar, trabajar, hacer compras, recibir atención médica o realizar actividades recreativas.

En una zona de proximidad se busca que los habitantes puedan resolver buena parte de sus actividades diarias caminando, en bicicleta o mediante trayectos cortos en transporte público.

Esto contribuye a:

  • disminuir los tiempos de desplazamiento;
  • reducir la contaminación;
  • fortalecer el comercio local;
  • aumentar la seguridad al promover calles más activas;
  • mejorar la calidad de vida.

Una ciudad pensada para caminar

El nuevo modelo promueve una ciudad donde el peatón ocupa un lugar central.

Por ello se prioriza:

  • la ampliación de andenes;
  • la construcción de ciclorrutas;
  • la accesibilidad universal;
  • la recuperación del espacio público;
  • la conexión entre parques y zonas verdes;
  • calles más seguras y agradables.

La movilidad deja de centrarse exclusivamente en los vehículos para favorecer también a peatones, ciclistas y usuarios del transporte público.

¿Qué cambia para la comunidad?

Con las UPL, la planeación busca ser más cercana a la realidad de los habitantes.

Los proyectos ya no se analizarán únicamente desde la perspectiva de un barrio aislado, sino considerando todo el territorio y las relaciones entre sus distintos sectores.

Esto facilita priorizar inversiones que beneficien a un mayor número de personas y coordinar acciones entre diferentes entidades distritales.

Asimismo, la participación ciudadana adquiere un papel más relevante, ya que las comunidades podrán aportar en la identificación de necesidades y en la construcción de las estrategias para el desarrollo de su UPL.

En conclusión

El paso de las UPZ a las UPL representa un cambio de enfoque más que un simple cambio de nombre.

Mientras el antiguo modelo organizaba la ciudad mediante zonas con normas urbanísticas específicas, el nuevo busca planificar el territorio de manera más integral, articulando vivienda, movilidad, espacio público, ambiente, equipamientos y desarrollo económico alrededor de las necesidades cotidianas de las personas.

La ciudad de proximidad. 

Las UPL y la planificación integrada pretenden construir una Bogotá donde los servicios esenciales estén más cerca de la ciudadanía, disminuyan los tiempos de desplazamiento y se fortalezca la calidad de vida en cada territorio.


Gráfica 1. Organización actual

  • Título: Localidad Rafael Uribe Uribe
  • Fondo blanco.
  • Contorno oficial de la localidad.
  • Cada una de las cinco UPZ en un color diferente.
  • Nombre de cada UPZ dentro del polígono.
  • Leyenda inferior con los colores.
  • Estilo tipo Secretaría Distrital de Planeación.



Gráfica 2. Nuevo modelo territorial

  • Mismo contorno de la localidad.
  • Solo dos colores:
    • 🟦 UPL Restrepo.
    • 🟩 UPL Rafael Uribe.
  • Flechas indicando cómo las cinco UPZ se integran en las dos UPL.
  • Leyenda explicativa.
  • Diseño limpio para presentaciones.




En otras palabras, el nuevo POT propone pasar de una ciudad fragmentada por sectores administrativos a una ciudad pensada desde la experiencia diaria de quienes la habitan.