lunes, 10 de agosto de 2026

ROSA QUIÑONEZ ANGULO Y LA MECEDORA DE MIS ANCESTROS Una apuesta por la integración, la diversidad y la convivencia en Rafael Uribe Uribe


 Redacción Periódico comunitario Notas de Acción. Fotografías de Daniel Velásquez



Cuando las diferencias se encuentran en una misma comunidad

En una sociedad como la colombiana, caracterizada por una extraordinaria diversidad de culturas, colores de piel, procedencias, edades, costumbres y formas de entender la vida, todavía existen barreras que separan a las personas. Sin embargo, también existen mujeres y hombres que han comprendido que esas diferencias no tienen por qué convertirse en motivos de división. Por el contrario, pueden ser el punto de partida para construir una sociedad más incluyente, solidaria y respetuosa.

Una de esas mujeres es Rosa Quiñonez Angulo, líder social vinculada al trabajo comunitario y promotora de procesos de integración desde la Fundación Mecedora de Mis Ancestros, organización que desarrolla una labor orientada al encuentro entre diferentes sectores de la sociedad.

Su propósito parte de una convicción sencilla y profunda: negros, blancos, mestizos y personas de todos los colores y procedencias pueden hacer parte de una misma familia social, compartir en condiciones de equidad y construir juntos mejores condiciones de vida. No se trata de borrar las diferencias. Se trata de reconocerlas, respetarlas y convertirlas en una fuente de riqueza cultural y humana.

Una fundación abierta a la diversidad

La labor que desarrolla la Fundación Mecedora de Mis Ancestros no se limita a una sola comunidad.

Dentro de su propósito social tienen cabida personas y comunidades afrodescendientes, indígenas pertenecientes a las diversas culturas colombianas, población con discapacidad, comunidades Rom y personas desplazadas por la violencia que durante décadas ha afectado a diferentes regiones del país. Esta mirada amplia convierte la inclusión en un principio fundamental de su trabajo. La Fundación busca generar espacios donde personas que en diferentes circunstancias han sufrido discriminación, exclusión, desplazamiento o dificultades sociales puedan encontrar reconocimiento, acompañamiento y oportunidades para participar.

La diversidad, desde esta perspectiva, no es un problema que deba resolverse. Es una realidad que debe aprenderse a compartir.


Una familia comprometida con el servicio

Rosa tampoco realiza esta tarea sola. A su lado se encuentran sus hijos, quienes participan y acompañan las diferentes actividades sociales que desarrolla la Fundación. Sus dos hijas, profesionales en Psicología, aportan su formación y sus conocimientos al acompañamiento de las personas y comunidades vinculadas a estos procesos. También su hijo hace parte de este esfuerzo familiar.

De esta manera, la labor de Rosa ha trascendido la iniciativa individual para convertirse en una tarea compartida por una familia que ha decidido poner parte de sus capacidades, su tiempo y su voluntad al servicio de los demás. Es una circunstancia especialmente significativa porque demuestra que el trabajo social puede comenzar en el ámbito familiar y proyectarse hacia toda una comunidad. La familia se convierte así en el primer espacio de solidaridad y, al mismo tiempo, en una fuerza capaz de multiplicar el compromiso social.


LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA COMO PUNTO DE PARTIDA

Pero para comprender plenamente esta experiencia es necesario mirar más allá de la Fundación y de sus protagonistas.

Los procesos comunitarios que se desarrollan en los barrios también hacen parte de una dinámica de participación ciudadana mediante la cual los habitantes expresan sus necesidades, formulan propuestas y plantean soluciones a las problemáticas que afectan sus territorios.

En Bogotá, los Encuentros Ciudadanos y los Presupuestos Participativos constituyen mecanismos mediante los cuales las comunidades pueden expresar sus prioridades y promover iniciativas orientadas a mejorar sus condiciones de vida. Es en esos escenarios donde muchas necesidades sociales dejan de ser únicamente preocupaciones individuales para convertirse en propuestas colectivas.

La comunidad habla. Los líderes recogen esas inquietudes. Las propuestas son presentadas y priorizadas. Y la Administración Local tiene la responsabilidad de responder, dentro de sus competencias y posibilidades presupuestales, a esas prioridades mediante los recursos públicos destinados para tal fin.


El papel de la Administración Local


En este proceso, la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe cumple un papel fundamental. Su participación permite que las necesidades expresadas por la ciudadanía puedan avanzar hacia la ejecución de proyectos y actividades concretas.

La Administración Local, mediante los mecanismos institucionales correspondientes, dispone de recursos para atender prioridades definidas a partir de las necesidades de las comunidades y articula la ejecución de los proyectos con las entidades u operadores encargados de desarrollarlos. De esta manera, el liderazgo social y la institucionalidad pueden encontrarse en beneficio de la ciudadanía. El líder comunitario identifica y moviliza las necesidades de su comunidad.

La ciudadanía participa y prioriza.

La Administración Local gestiona los recursos y acompaña el proceso. La entidad u operador desarrolla las actividades. Y finalmente los habitantes reciben los beneficios de una iniciativa que nació de una necesidad expresada por ellos mismos. Este proceso tiene un valor democrático extraordinario porque demuestra que la participación ciudadana no debería terminar cuando concluye una reunión o cuando se entrega una propuesta.


La participación adquiere verdadero sentido cuando una necesidad expresada por la comunidad logra convertirse en una acción concreta en el territorio. 
Y eso es precisamente lo que permite comprender mejor la experiencia desarrollada alrededor de Rosa Quiñonez Angulo y la Fundación Mecedora de Mis Ancestros.



EL DEPORTE COMO INSTRUMENTO DE INTEGRACIÓN

Una de las expresiones más significativas de este proceso fue la realización de un campeonato de fútbol interracial y cultural. El fútbol, uno de los deportes con mayor capacidad para reunir personas, fue utilizado como instrumento de encuentro entre participantes de diferentes razas, culturas, edades y procedencias.

En la cancha desaparecieron muchas de las barreras que cotidianamente pueden separar a las personas. Durante el campeonato todos tuvieron que compartir el mismo terreno, respetar las mismas reglas, reconocer al adversario y entender que el resultado de cada partido dependía de la capacidad de trabajar colectivamente. El balón se convirtió entonces en mucho más que un objeto deportivo. Se convirtió en un elemento de integración.

Casa de San Carlos: el escenario del encuentro

La culminación del campeonato tuvo lugar en el barrio Casas de San Carlos, en la sede de la Junta de Acción Comunal. Allí se realizó el acto de cierre y premiación de los participantes. Pero la jornada no se limitó a la ceremonia deportiva. Antes de la entrega de reconocimientos, los asistentes compartieron una deliciosa cena típica de la cocina del Pacífico colombiano.


La gastronomía se convirtió entonces en otro instrumento de encuentro. Los sabores, aromas y tradiciones del Pacífico llegaron a la mesa de una comunidad diversa y permitieron compartir mucho más que una comida. Se compartió cultura. Se compartió memoria. Se compartió identidad. Y, sobre todo, se compartió comunidad.

Una premiación diferente

Pero quizá el momento más significativo de la jornada fue la premiación.

En una competencia deportiva tradicional se acostumbra reconocer al campeón, al segundo y al tercero, así como a quienes obtienen los mejores resultados individuales. Esta vez ocurrió algo diferente.



Todos los participantes fueron reconocidos.

No necesariamente porque todos hubieran ganado el campeonato deportivo, sino porque todos habían participado de una experiencia de integración. Personas de diferentes colores de piel, culturas, edades y procedencias fueron reconocidas por haber compartido un mismo espacio y haber demostrado que es posible convivir desde la diferencia. Fue una premiación que trascendió el resultado deportivo. El verdadero reconocimiento fue a la convivencia.


CUANDO TODOS GANAN

Aquella experiencia permite entender el verdadero sentido de la iniciativa. En una competencia convencional existen vencedores y vencidos. Aquí la victoria fue colectiva. Ganó quien pudo conocer al otro. Ganó quien compartió la cancha con alguien diferente. Ganó quien se sentó a la mesa junto a personas de otras culturas. Ganó quien comprendió que el color de la piel, la procedencia, la edad o la condición social no deberían determinar la posibilidad de compartir. Ganó la familia. Ganó la comunidad. Ganó la convivencia. Y ganó también la idea de que el deporte puede ser utilizado como una herramienta para construir ciudadanía.


ROSA Y SU FAMILIA: EL ROSTRO HUMANO DEL PROCESO

En el centro de esta experiencia se encuentra Rosa Quiñonez Angulo.

Su liderazgo representa el rostro humano de un proceso que articula comunidad, familia, cultura, deporte e institucionalidad. A su lado están sus hijos, sus hijas profesionales en Psicología y su hijo, quienes participan en las tareas que desarrolla la Fundación. Es una familia que ha convertido el servicio social en una expresión concreta de solidaridad.

Pero Rosa tampoco está sola en sentido comunitario. A su alrededor aparecen los habitantes, los líderes sociales, las Juntas de Acción Comunal, los participantes de las actividades, las familias y las instituciones que hacen posible que las iniciativas lleguen a los territorios. Es precisamente allí donde el liderazgo social adquiere su verdadera dimensión. Un líder no trabaja únicamente para sí mismo.

Un líder sirve cuando consigue que las necesidades y los sueños de una comunidad encuentren caminos para hacerse realidad.

LA INSTITUCIONALIDAD Y LOS LÍDERES: UNA TAREA COMPARTIDA


La experiencia también deja una enseñanza sobre la relación entre los líderes sociales y la Administración Local. Las comunidades conocen de primera mano sus necesidades. Los líderes ayudan a identificarlas, organizarlas y expresarlas. Los mecanismos de participación ciudadana permiten llevarlas a escenarios institucionales. La Administración Local tiene la responsabilidad de gestionar las respuestas dentro de sus competencias y recursos. Las entidades u operadores encargados de desarrollar los proyectos convierten esas decisiones en actividades concretas. Cuando estos actores trabajan de manera articulada, la política pública deja de ser un concepto distante y comienza a sentirse en los barrios.

Una cancha arreglada. Un campeonato. Una actividad cultural. Una jornada de integración. Un espacio para los jóvenes. Una actividad para las personas mayores. Un encuentro comunitario. Son expresiones concretas de decisiones que, en muchos casos, comenzaron con una necesidad expresada por la ciudadanía.

Por eso es importante reconocer también la participación de la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe, liderada por Diana Carolina Sánchez Castillo, en este tipo de procesos.

Su papel no sustituye el liderazgo comunitario. Por el contrario, lo acompaña y permite que iniciativas surgidas de las comunidades puedan contar con los recursos y mecanismos institucionales necesarios para desarrollarse.

RAFAEL URIBE URIBE: UN TERRITORIO DE DIVERSIDAD

Todo esto ocurre en una localidad como Rafael Uribe Uribe, donde convergen habitantes provenientes de diferentes lugares de Colombia y donde conviven diversas culturas, generaciones y realidades sociales. Es una localidad con dificultades, pero también con una enorme capacidad de organización comunitaria. En sus barrios existen personas que trabajan silenciosamente por mejorar las condiciones de vida de sus vecinos.

Hay líderes deportivos. Gestores culturales. Presidentes de Juntas de Acción Comunal. Organizaciones sociales. Familias comprometidas. Jóvenes que buscan oportunidades. Adultos mayores que conservan la memoria de sus comunidades. Y personas como Rosa Quiñonez Angulo, que han decidido convertir su propia experiencia y sus capacidades en herramientas para servir. En ese contexto, la Fundación Mecedora de Mis Ancestros representa una experiencia de integración que merece ser conocida.


EL VERDADERO CAMPEONATO


Al final, quizá toda esta historia pueda resumirse en una imagen. Una cancha donde jugaron personas diferentes. Una mesa alrededor de la cual todos pudieron compartir. Una cena con el sabor y la tradición del Pacífico colombiano. Una familia dedicada al servicio. Una líder social comprometida con la integración. Una comunidad que expresó sus necesidades. Una Administración Local que acompaña y canaliza recursos para atender las prioridades definidas mediante los mecanismos de participación. Una entidad encargada de desarrollar las actividades. Y una ceremonia en la que todos fueron reconocidos.


Por eso, el campeonato tuvo un campeón diferente.

Rosa Quiñonez Angulo: una mujer que hace de la diversidad un camino hacia la unidad

Rosa Quiñones Angulo, en el evento de cierre y premiación del certamen futbolero


En una sociedad como la colombiana, marcada por una extraordinaria diversidad de culturas, colores de piel, costumbres, edades y maneras de entender la vida, todavía existen profundas brechas que muchas veces terminan separando a las personas. Sin embargo, en medio de esas diferencias también surgen mujeres y hombres que entienden que la diversidad no debe ser motivo de división, sino una oportunidad para construir comunidad.

Una de esas mujeres es Rosa Quiñonez Angulo, líder social y promotora de procesos de integración comunitaria, quien desarrolla su labor al frente de la Fundación Mecedora de Mis Ancestros, una organización que tiene entre sus propósitos promover la integración racial, cultural y social y contribuir a que personas de diferentes orígenes puedan encontrarse, reconocerse y convivir como integrantes de una misma sociedad.

Sara E. Castillo
Psicóloga Fundación

En esta ocasión, su propuesta cuenta con el apoyo de la alcaldía local de Rafael Uribe Uribe por medio del proyecto 2795 del 2025 que busca fortalecer el ámbito deportivo de la localidad. Su propuesta parte de una idea sencilla, pero profundamente transformadora: que negros, blancos y personas de todos los colores puedan compartir en condiciones de equidad, respeto y dignidad, entendiendo que las diferencias hacen parte de la riqueza humana y no deben convertirse en barreras para vivir juntos y construir un mejor futuro.

          Una fundación que abre las puertas a todos

La labor de la Fundación Mecedora de Mis Ancestros trasciende la integración de la población afrodescendiente. En su propósito social también tienen cabida comunidades indígenas pertenecientes a las diversas culturas colombianas, población con discapacidad, comunidades Rom y personas desplazadas por la violencia que durante décadas ha golpeado diferentes regiones del país.

Wilson Salazar
Integrante etnia embera
Otelo Salazar
Integrante etnia embera

 
 

Se trata, por tanto, de una apuesta por la inclusión. Una apuesta que busca que quienes históricamente han enfrentado discriminación, exclusión, desplazamiento o dificultades para acceder a oportunidades encuentren un espacio de reconocimiento, participación y solidaridad.

Y detrás de esta labor existe también una familia.

Rosa no realiza este trabajo sola. Sus hijos la acompañan en las diferentes tareas y actividades de carácter social que desarrolla la Fundación. De manera especial, sus dos hijas, profesionales en Psicología, ponen sus conocimientos y sensibilidad al servicio de las personas y comunidades que participan en estos procesos. Sus hermanos también hacen parte de este esfuerzo familiar, acompañando a Rosa en una tarea que parece haberse convertido en una verdadera vocación de servicio.

Rosa Quiñonez Angulo 
Directora fundación Mecedora de mis ancestros

Así, la Fundación no solamente representa un proyecto social: también es una expresión de solidaridad familiar. Una familia que ha decidido poner parte de su tiempo, sus capacidades y sus conocimientos al servicio de otras personas.

El fútbol como encuentro y no como división

Una de las expresiones más recientes de esta filosofía se vivió con la realización de un campeonato de fútbol interracial y cultural, como parte integral del proyecto2795: una experiencia en la que el deporte sirvió como punto de encuentro entre personas de diferentes razas, culturas, edades y condiciones.

La actividad llegó a su culminación en el barrio Casa de San Carlos, donde, en la sede de la Junta de Acción Comunal, se realizó el acto de cierre y premiación de los participantes.


Pero antes de entregar los reconocimientos hubo otro elemento que hizo especial aquella jornada: una deliciosa cena típica de la cocina del Pacífico colombiano, que permitió compartir no solamente los alimentos, sino también una parte de la riqueza cultural que representa la tradición gastronómica de esta región del país.

Una exquisita cena pudieron degustar los asistentes.
La comida, la música, el deporte, la conversación y el encuentro terminaron convirtiéndose en una sola celebración de la diversidad.


Y entonces ocurrió algo que quizás resume mejor que cualquier discurso, el propósito de Rosa y de la Fundación.



Todos fueron premiados.


No solamente quienes marcaron más goles. No solamente quienes llegaron a la final. No solamente quienes resultaron vencedores en la competencia deportiva.

Fueron reconocidos todos los participantes por haber hecho parte de un proceso de integración ciudadana.

Personas de diferentes colores de piel, edades, procedencias y culturas recibieron un reconocimiento por algo mucho más importante que ganar un partido: haber compartido como comunidad.

Cuando todos ganan

Ese gesto tiene un enorme significado.

En una competencia deportiva tradicional hay ganadores y perdedores. En la experiencia promovida por la Fundación Mecedora de Mis Ancestros, en cambio, la verdadera victoria estuvo en encontrarse con el otro.

El niño y el adulto; el afrodescendiente y el mestizo; quien llegó de otra región y quien nació en Bogotá; la persona con una cultura diferente y aquella que tiene otras costumbres. Todos pudieron ocupar el mismo espacio, compartir la misma cancha y participar de una misma celebración.

El fútbol dejó entonces de ser únicamente un deporte para convertirse en un lenguaje común.

La cancha se transformó en un territorio de encuentro y la premiación en un reconocimiento a la convivencia.

Una familia al servicio de la comunidad

La historia de Rosa Quiñonez Angulo también permite recordar que detrás de muchos procesos sociales existen familias que, silenciosamente, dedican tiempo y esfuerzo a servir a los demás.

En este caso, sus hijos, sus hijas y sus hermanos acompañan una labor que busca tender puentes donde existen diferencias y abrir espacios donde otros encuentran barreras.

Sus hijas, desde su formación profesional en Psicología, aportan una mirada particularmente importante para acompañar a personas y comunidades. Y junto con sus hermanos participan de las actividades que permiten que la Fundación mantenga vivo su propósito.

Es una labor que combina familia, profesión, cultura, solidaridad y compromiso social.

Rafael Uribe Uribe: territorio de diversidad

Ana María Castillo
Secretaria fundación

Todo esto adquiere una dimensión especial cuando ocurre en Rafael Uribe Uribe, una localidad de Bogotá caracterizada también por la diversidad de sus habitantes y por la presencia de comunidades provenientes de diferentes regiones del país.

Allí, en los barrios, en las sedes comunales, en los escenarios deportivos y en los espacios de encuentro, con el apoyo del gobierno local, se construye diariamente una sociedad que todavía tiene muchos desafíos, pero que también cuenta con personas dispuestas a trabajar por una convivencia más incluyente.


Rosa y la Fundación Mecedora de Mis Ancestros hacen parte de esa historia comunitaria.

Su trabajo plantea una pregunta que vale la pena escuchar: ¿qué pasaría si en lugar de mirar nuestras diferencias como razones para separarnos comenzáramos a reconocerlas como parte de una misma riqueza colectiva?

miércoles, 5 de agosto de 2026

Aprendamos: Del antiguo POT al nuevo modelo de ordenamiento territorial en Bogotá

El nuevo POT

¿Qué era el antiguo modelo?

Durante muchos años, Bogotá se organizó territorialmente mediante las Unidades de Planeamiento Zonal (UPZ). Estas eran divisiones del territorio local o localidades, que permitían planificar aspectos como:

  • El uso del suelo.
  • La construcción de viviendas y edificaciones.
  • La ubicación de parques y equipamientos.
  • Las normas urbanísticas para cada sector.

Cada localidad estaba conformada por varias UPZ. Por ejemplo, una localidad como Rafael Uribe Uribe se dividía en cinco diferentes UPZ, cada una de ellas, con reglas específicas de desarrollo urbano.

Este sistema permitió ordenar el crecimiento de la ciudad, pero con el paso del tiempo comenzó a mostrar limitaciones:

  • Muchas decisiones se tomaban pensando únicamente en un sector específico y no en la localidad como un conjunto.
  • Existían diferencias importantes entre UPZ vecinas.
  • La planeación resultaba compleja para la ciudadanía, pues cada UPZ tenía normas particulares.
  • No siempre respondía a las necesidades reales de quienes viven y trabajan diariamente en el territorio.
Antiguo POT


¿Qué propone el nuevo POT?

El nuevo Plan de Ordenamiento Territorial cambia la manera de planificar la ciudad.

Uno de los cambios más importantes es la sustitución de las UPZ por las Unidades de Planeamiento Local (UPL).

Las UPL son territorios más amplios que buscan integrar barrios con características similares y planificar su desarrollo de manera conjunta.

En lugar de analizar únicamente un barrio o una pequeña zona, ahora se estudia un territorio más grande donde se relacionan:

  • la vivienda,
  • el comercio,
  • los colegios,
  • los parques,
  • la movilidad,
  • el empleo,
  • el espacio público,
  • los equipamientos sociales.

La idea principal es que la planificación responda a la vida cotidiana de las personas y no únicamente a límites administrativos.


¿Qué son las UPL?

Las Unidades de Planeamiento Local (UPL) son la nueva escala de planeación territorial creada por el POT.

Cada UPL agrupa varios barrios e incluso puede integrar áreas que anteriormente pertenecían a distintas UPZ.

En ellas se elaborarán instrumentos de planeación que definirán:

  • inversiones prioritarias,
  • recuperación del espacio público,
  • movilidad local,
  • equipamientos comunitarios,
  • desarrollo económico,
  • conservación ambiental,
  • vivienda,
  • participación ciudadana.

Las UPL también buscan que la comunidad participe más activamente en la definición de las prioridades del territorio.

El concepto de proximidad

Uno de los principios más innovadores del nuevo POT es el de la ciudad de proximidad.

Este concepto parte de una pregunta muy sencilla:

¿Puede una persona encontrar cerca de su casa la mayoría de los servicios que necesita diariamente?

La respuesta ideal es sí.

Por eso el nuevo POT busca que las personas tengan acceso cercano a:

  • colegios,
  • jardines infantiles,
  • centros de salud,
  • supermercados,
  • comercio básico,
  • parques,
  • zonas verdes,
  • bibliotecas,
  • espacios culturales,
  • transporte público,
  • escenarios deportivos.

Mientras menos tiempo deban invertir las personas para acceder a estos servicios, mejor será su calidad de vida.

¿Qué son las zonas de proximidad?

Las zonas de proximidad son áreas donde se concentran servicios y equipamientos para atender las necesidades cotidianas de la población.

Su propósito es reducir la necesidad de recorrer grandes distancias para estudiar, trabajar, hacer compras, recibir atención médica o realizar actividades recreativas.

En una zona de proximidad se busca que los habitantes puedan resolver buena parte de sus actividades diarias caminando, en bicicleta o mediante trayectos cortos en transporte público.

Esto contribuye a:

  • disminuir los tiempos de desplazamiento;
  • reducir la contaminación;
  • fortalecer el comercio local;
  • aumentar la seguridad al promover calles más activas;
  • mejorar la calidad de vida.

Una ciudad pensada para caminar

El nuevo modelo promueve una ciudad donde el peatón ocupa un lugar central.

Por ello se prioriza:

  • la ampliación de andenes;
  • la construcción de ciclorrutas;
  • la accesibilidad universal;
  • la recuperación del espacio público;
  • la conexión entre parques y zonas verdes;
  • calles más seguras y agradables.

La movilidad deja de centrarse exclusivamente en los vehículos para favorecer también a peatones, ciclistas y usuarios del transporte público.

¿Qué cambia para la comunidad?

Con las UPL, la planeación busca ser más cercana a la realidad de los habitantes.

Los proyectos ya no se analizarán únicamente desde la perspectiva de un barrio aislado, sino considerando todo el territorio y las relaciones entre sus distintos sectores.

Esto facilita priorizar inversiones que beneficien a un mayor número de personas y coordinar acciones entre diferentes entidades distritales.

Asimismo, la participación ciudadana adquiere un papel más relevante, ya que las comunidades podrán aportar en la identificación de necesidades y en la construcción de las estrategias para el desarrollo de su UPL.

En conclusión

El paso de las UPZ a las UPL representa un cambio de enfoque más que un simple cambio de nombre.

Mientras el antiguo modelo organizaba la ciudad mediante zonas con normas urbanísticas específicas, el nuevo busca planificar el territorio de manera más integral, articulando vivienda, movilidad, espacio público, ambiente, equipamientos y desarrollo económico alrededor de las necesidades cotidianas de las personas.

La ciudad de proximidad. 

Las UPL y la planificación integrada pretenden construir una Bogotá donde los servicios esenciales estén más cerca de la ciudadanía, disminuyan los tiempos de desplazamiento y se fortalezca la calidad de vida en cada territorio.


Gráfica 1. Organización actual

  • Título: Localidad Rafael Uribe Uribe
  • Fondo blanco.
  • Contorno oficial de la localidad.
  • Cada una de las cinco UPZ en un color diferente.
  • Nombre de cada UPZ dentro del polígono.
  • Leyenda inferior con los colores.
  • Estilo tipo Secretaría Distrital de Planeación.



Gráfica 2. Nuevo modelo territorial

  • Mismo contorno de la localidad.
  • Solo dos colores:
    • 🟦 UPL Restrepo.
    • 🟩 UPL Rafael Uribe.
  • Flechas indicando cómo las cinco UPZ se integran en las dos UPL.
  • Leyenda explicativa.
  • Diseño limpio para presentaciones.




En otras palabras, el nuevo POT propone pasar de una ciudad fragmentada por sectores administrativos a una ciudad pensada desde la experiencia diaria de quienes la habitan.

martes, 4 de agosto de 2026

¿Qué son los Presupuestos Participativos? ¿Cómo nos beneficiamos de ellos?

 


Desde el primero de agosto se inició el proceso de Presupuestos Participativos

Los Presupuestos Participativos son un mecanismo de democracia participativa mediante el cual la ciudadanía ayuda a decidir en qué se invertirá una parte importante de los recursos del Fondo de Desarrollo Local de cada una de las veinte localidades de Bogotá.

Es el momento oportuno para presentar propuestas que contribuyan a solucionar las necesidades del barrio y de la comunidad en general. Las iniciativas que no sean presentadas durante esta etapa deberán esperar, al menos, cuatro años para volver a tener la oportunidad de ser consideradas.

Por ello, es fundamental que la ciudadanía participe activamente en este proceso, ya que las propuestas viables podrán ser atendidas por la administración local mediante la asignación de los recursos necesarios para su ejecución, beneficiando así a toda la comunidad.

En otras palabras, la comunidad no solamente plantea los problemas que existen en su barrio, sino que también participa en la construcción de soluciones y en la priorización de aquellas iniciativas que considera más importantes para la localidad.

Actualmente, el Distrito denomina este proceso Proyecta Local, una estrategia que busca fortalecer la participación ciudadana y hacer más transparente la inversión de los recursos públicos.

¿De dónde sale el dinero?

Los recursos provienen del Fondo de Desarrollo Local (FDL) de cada localidad.

Cada Fondo de Desarrollo Local administra recursos públicos destinados a inversión en obras, programas y proyectos para beneficio de la comunidad.

Una parte de esos recursos debe ser decidida directamente por la ciudadanía mediante el mecanismo de Presupuestos Participativos, de acuerdo con la reglamentación distrital.


¿Cuál es el objetivo?

La filosofía es muy sencilla:

Durante muchos años las administraciones decidían casi completamente en qué invertir los recursos públicos.

Hoy el propósito es que sean los propios habitantes quienes ayuden a establecer cuáles son las necesidades prioritarias de cada territorio.

Esto permite que las inversiones respondan mejor a la realidad de cada barrio.



¿Cómo nace un proyecto?

Todo comienza con un problema.

Por ejemplo:

  • un parque deteriorado;
  • falta de actividades para adultos mayores;
  • inseguridad;
  • ausencia de espacios culturales;
  • necesidad de capacitación para mujeres;
  • recuperación ambiental;
  • apoyo a emprendimientos.

La comunidad identifica la necesidad y comienza el proceso


Paso 1. Identificación de la necesidad

La necesidad puede ser presentada por:

  • un ciudadano;
  • una organización comunitaria;
  • una Junta de Acción Comunal;
  • colectivos juveniles;
  • organizaciones de mujeres;
  • organizaciones ambientales;
  • organizaciones culturales;
  • grupos étnicos;
  • personas con discapacidad;
  • cualquier organización social.

No es necesario ser político ni pertenecer a un partido.

Lo importante es demostrar que la necesidad beneficia a la comunidad.


Paso 2. Construcción de la propuesta

Aquí aparece una figura muy importante:

Los promotores

Los promotores son ciudadanos u organizaciones que ayudan a formular la propuesta.

No son contratistas.

No reciben dinero por presentar la iniciativa.

Su función consiste en:

  • organizar reuniones;
  • escuchar a la comunidad;
  • recoger necesidades;
  • redactar la propuesta;
  • buscar apoyo ciudadano;
  • participar en las mesas de trabajo.

En muchos casos una misma propuesta puede tener varios promotores.

El Distrito incluso realiza jornadas de capacitación para enseñar cómo formular correctamente las iniciativas.


Paso 3. Revisión técnica

Aquí muchas personas creen que ya existe un proyecto.

Pero todavía no.

Lo que existe es una propuesta ciudadana.

Posteriormente las entidades distritales revisan aspectos como:

  • ¿es legal?
  • ¿está dentro de las competencias de la Alcaldía Local?
  • ¿existe presupuesto?
  • ¿beneficia a la comunidad?
  • ¿coincide con el Plan de Desarrollo?
  • ¿puede ejecutarse?

Si la respuesta es positiva, continúa el proceso.

Si no cumple los requisitos, puede ser modificada o descartada.

Paso 4. Viabilidad

Una propuesta viable significa que:

sí puede convertirse en una inversión pública.

La viabilidad es otorgada por los equipos técnicos de la Alcaldía Local y las entidades competentes.

Aquí todavía no existe financiación.

Simplemente se determina que la propuesta sí puede ejecutarse.

Paso 5. Priorización ciudadana

Después de superar la revisión técnica, las propuestas llegan a la etapa más democrática.

La ciudadanía vota.

Cada persona decide cuáles iniciativas considera más importantes para su localidad.

Las más votadas son priorizadas para recibir recursos.

Este es uno de los momentos más importantes del proceso porque son los habitantes quienes influyen directamente en la destinación de parte del presupuesto local.

Paso 6. Asignación de recursos

Una vez priorizadas:

las iniciativas se incorporan dentro de la programación presupuestal del Fondo de Desarrollo Local.

Posteriormente la Alcaldía Local desarrolla los estudios, procesos contractuales y la ejecución.

Es importante aclarar que el ciudadano no recibe el dinero.

Los recursos permanecen siendo públicos.

La Alcaldía es quien contrata la ejecución.

¿Qué papel cumplen los Consejos Locales de Planeación?

Los Consejos Locales de Planeación (CPL) son organismos de participación ciudadana creados para acompañar la planeación del desarrollo local.

Entre sus funciones están:

  • promover la participación ciudadana;
  • emitir conceptos sobre el Plan de Desarrollo Local;
  • hacer seguimiento al cumplimiento del plan;
  • servir como espacio de diálogo entre comunidad y administración;
  • fortalecer la participación organizada.

Aunque no aprueban directamente los proyectos de Presupuestos Participativos, sí desempeñan un papel de orientación, seguimiento y articulación con la comunidad dentro del Sistema Distrital de Planeación.

¿Qué hace la Alcaldía Local?

La Alcaldía Local coordina prácticamente todo el proceso.

Entre sus responsabilidades están:

  • organizar las jornadas de participación;
  • brindar asesoría técnica;
  • revisar propuestas;
  • otorgar viabilidad técnica cuando corresponda;
  • organizar la votación;
  • contratar la ejecución;
  • supervisar los proyectos.

¿Qué hace el Fondo de Desarrollo Local?

El Fondo de Desarrollo Local administra los recursos.

Su función principal es:

  • recibir el presupuesto;
  • financiar los proyectos priorizados;
  • realizar los procesos contractuales;
  • efectuar los pagos;
  • garantizar que los recursos se ejecuten correctamente.

Puede decirse que es "la caja" desde donde salen los recursos públicos de la localidad.

¿Qué hace la Junta Administradora Local (JAL)?

Muchas personas creen que la JAL escoge directamente los proyectos.

No es exactamente así.

Los ediles cumplen funciones como:

  • ejercer control político sobre la Alcaldía Local;
  • aprobar el presupuesto del Fondo de Desarrollo Local;
  • vigilar la ejecución de los recursos;
  • representar a la comunidad;
  • hacer seguimiento a las inversiones.

No son quienes contratan las obras.

Su función principal es de control político y representación ciudadana.

¿Quiénes son los veedores?

Los veedores ciudadanos son habitantes organizados que ejercen control social.

Su tarea consiste en vigilar:

  • que los recursos se ejecuten correctamente;
  • que las obras realmente se construyan;
  • que los contratos se cumplan;
  • que no exista corrupción;
  • que los cronogramas se respeten;
  • que las inversiones beneficien a la comunidad.

Los veedores pueden solicitar información pública, asistir a reuniones, hacer observaciones y presentar denuncias cuando detecten irregularidades. El control social es un componente esencial del proceso de participación.

¿Quién decide finalmente?

Podría resumirse así:

  1. La comunidad identifica una necesidad.
  2. Los promotores ayudan a construir la propuesta.
  3. La Alcaldía Local y las entidades realizan la evaluación técnica.
  4. Si la propuesta es viable, pasa a votación.
  5. La ciudadanía prioriza las iniciativas mediante su voto.
  6. El Fondo de Desarrollo Local incorpora recursos para las iniciativas priorizadas.
  7. La Alcaldía Local adelanta la contratación y ejecución.
  8. La JAL ejerce control político.
  9. Los veedores ciudadanos realizan control social durante todo el proceso.

¿Por qué son importantes los Presupuestos Participativos?

Porque permiten que la ciudadanía pase de ser un simple observador a convertirse en protagonista de las decisiones sobre el uso de los recursos públicos. Además, fortalecen la transparencia, promueven la corresponsabilidad entre Estado y comunidad y orientan la inversión hacia necesidades identificadas directamente por los habitantes. No obstante, su éxito depende de una participación amplia e informada, de la rigurosidad técnica en la evaluación de las propuestas y del seguimiento permanente por parte de la ciudadanía y las instituciones.


sábado, 1 de agosto de 2026

LANZAMIENTO DE LA ALIANZA NACIONAL DE ECONOMÍAS PARA LA VIDA.

Información compartida por Rodrigo Acosta, presidente de la Central  de Comunicación Comunitaria

Con un lleno del Teatro de La Universidad Central se realizó el evento de lanzamiento de la ALIANZA que contó con la presencia de organizaciones y asociaciones de todos los territorios de Colombia. Desde los diferentes sectores de la economía popular. La comunicación Comunitaria y Alternativa presentó en lectura central el siguiente comunicado. 



Manifiesto por la Comunicación Comunitaria y Territorial

Nosotras y nosotros, organizaciones sociales, medios comunitarios, colectivos de comunicación, liderazgos territoriales y comunidades comprometidas con la transformación social, declaramos nuestro firme propósito de construir una comunicación al servicio de la vida, la dignidad humana, la participación democrática y el bienestar colectivo.

Reconocemos que la comunicación es un derecho fundamental y una herramienta para fortalecer la organización social, el ejercicio de la ciudadanía, la defensa de los territorios y la construcción de un futuro más justo e incluyente. Sin embargo, también reconocemos que muchas comunidades aún enfrentan barreras para acceder, producir y difundir información de manera libre y efectiva, debido a las brechas de conectividad, la desinformación, el debilitamiento de los medios comunitarios, las limitaciones en el acceso a la información pública y la escasa articulación entre actores sociales e institucionales.

Frente a estos desafíos, asumimos el compromiso de fortalecer una Red Nacional de Comunicación Comunitaria y Territorial que articule esfuerzos locales, regionales y nacionales, promoviendo el trabajo colaborativo entre organizaciones sociales, medios alternativos, procesos comunitarios, instituciones educativas y entidades públicas. Creemos en una comunicación construida desde los territorios, que reconozca la diversidad cultural, social y poblacional de nuestras comunidades, y que valore los saberes, experiencias y voces históricamente invisibilizadas.

Defendemos una comunicación ética, participativa y responsable, fundamentada en la verdad, la verificación de la información, el respeto por los derechos humanos, la construcción de paz y el ejercicio de una ciudadanía crítica y consciente. Rechazamos toda forma de desinformación, censura, exclusión o práctica que limite la libre expresión y la participación de las comunidades en los asuntos que afectan su presente y su futuro.

Nos comprometemos a impulsar procesos permanentes de formación y fortalecimiento de capacidades comunicativas, especialmente en jóvenes, lideresas, líderes sociales y comunicadores comunitarios, con el fin de consolidar herramientas que permitan producir contenidos propios, fortalecer narrativas territoriales y ampliar los espacios de participación ciudadana.

Asimismo, promoveremos la creación y circulación de contenidos que visibilicen las luchas, logros, iniciativas y experiencias de los territorios, fortaleciendo narrativas orientadas al cuidado de la vida, la protección del agua, la economía solidaria, la justicia social, la memoria colectiva y la sostenibilidad ambiental. Entendemos que comunicar también es cuidar, educar, movilizar y construir comunidad.

Reafirmamos la necesidad de incidir en las políticas públicas y en los escenarios de toma de decisiones para garantizar el reconocimiento de la comunicación comunitaria como un actor estratégico para el desarrollo territorial. Trabajaremos por una mayor articulación con instituciones, organizaciones aliadas y cooperantes que contribuyan a fortalecer la sostenibilidad de los procesos comunicativos y el acceso equitativo a las oportunidades de información y participación.

Finalmente, declaramos que la comunicación comunitaria no es únicamente una herramienta de difusión, sino una práctica colectiva de transformación social. Por ello, impulsaremos mecanismos democráticos de gobernanza, seguimiento y sostenibilidad que permitan consolidar una red fuerte, participativa y permanente, capaz de responder a las necesidades de los territorios y de contribuir a la construcción de una sociedad más solidaria, informada, justa y democrática.

**Porque creemos en el poder de la palabra, en la fuerza de las comunidades organizadas y en la comunicación como un camino para defender la vida, fortalecer la democracia y transformar los territorios, asumimos este manifiesto como un compromiso colectivo para construir una red de comunicación comunitaria, popular y territorial al servicio del bien común.

jueves, 30 de julio de 2026

Inversión nacional del PAE alcanzó cerca de $3 billones en 2026, la cifra más alta de su historia

Desde Córdoba, Nariño, la Unidad Administrativa Especial de Alimentación Escolar – Alimentos para Aprender (UApA) presentó al país el balance de su gestión entre julio de 2025 y junio de 2026. Durante este periodo, los recursos nacionales destinados al Programa de Alimentación Escolar (PAE) aumentaron en cerca de $820.000 millones, al pasar de $2,1 billones en 2025 a cerca de $3 billones en 2026.

La jornada reunió a autoridades locales, familias, docentes, estudiantes, organizaciones sociales, autoridades étnicas y equipos responsables de la operación del programa. Llevar este ejercicio de diálogo al territorio permitió informar de manera directa cómo crecieron los recursos para la alimentación escolar, qué decisiones se adoptaron para responder a las necesidades de las regiones y cuáles son los desafíos que el país deberá asumir para avanzar hacia la cobertura de todos los estudiantes.

Uno de los principales resultados presentados fue el incremento histórico de la inversión nacional para el PAE. Los recursos destinados al programa aumentaron cerca del 38 %, al pasar de $2,1 billones en 2025 a cerca de $3 billones en 2026. Este fortalecimiento presupuestal busca garantizar que más niñas, niños, adolescentes y jóvenes reciban alimentación escolar durante todo el calendario académico.
Rendición de cuentas PAE 2

Nariño recibió cerca de $44.000 millones adicionales

Como parte del balance, la UApA informó que los recursos asignados al Programa de Alimentación Escolar en Nariño pasaron de cerca de $80.000 millones en 2025 a $124.000 millones en 2026.

La asignación benefició a la Gobernación de Nariño y a las entidades territoriales certificadas de Ipiales, Pasto y Tumaco, permitiendo ampliar la atención y respaldar la prestación del servicio desde el inicio hasta el cierre del calendario escolar.

La Unidad explicó que la distribución de los recursos responde a las condiciones particulares de cada territorio. Por ello, se priorizan municipios afectados por la violencia, zonas con mayores dificultades para garantizar la alimentación escolar y comunidades rurales dispersas o de difícil acceso.




Decisiones que responden a las necesidades de los territorios

Entre las medidas informadas a la ciudadanía se encuentran nuevas condiciones para la atención de la primera infancia en zonas apartadas.

Las niñas y los niños que permanezcan cuatro horas en la institución educativa podrán recibir un complemento alimentario; quienes permanezcan seis horas recibirán dos complementos, y quienes superen ese tiempo podrán recibir hasta tres.

De igual manera, se autorizó el suministro de una comida tipo almuerzo para estudiantes que deben caminar durante varias horas para llegar a sedes educativas rurales de difícil acceso. La medida reconoce las largas distancias y las condiciones que enfrentan diariamente muchas comunidades rurales para ejercer su derecho a la educación.

El encuentro también permitió informar sobre los avances en la formalización de las manipuladoras de alimentos, el fortalecimiento de las compras públicas locales, la entrega de canastas alimentarias durante los recesos escolares, la preparación de alimentos en las instituciones educativas y el papel de las veedurías ciudadanas en el seguimiento al programa.

Al dirigirse a la ciudadanía, el director de la UApA, Sebastián Rivera Ariza, destacó la importancia de realizar este ejercicio de rendición de cuentas desde los territorios.

"Para nosotros es muy importante cerrar estos cuatro años de Gobierno rindiéndoles cuentas a quienes tenemos que rendirles cuentas, y es a la ciudadanía. Para que nos conozcan, tenemos que ir a los territorios", afirmó.

El director agregó que el país debe consolidar un modelo de financiación que responda a las realidades de cada región.

"No todos los territorios son iguales. El Estado tiene que distribuir los recursos de forma justa y equitativa, de acuerdo con las necesidades del territorio. El programa debe ser financiado progresivamente con más recursos para llegar a la universalidad de la cobertura", señaló.

Con este ejercicio de rendición de cuentas, la UApA presentó a la ciudadanía los avances alcanzados en el fortalecimiento del Programa de Alimentación Escolar, el incremento histórico de la inversión nacional y las acciones que deberán continuar para ampliar progresivamente la cobertura y garantizar una alimentación escolar de calidad para más estudiantes en todo el país.

Bajo el liderazgo del presidente Gustavo Petro, el Gobierno del Cambio fortaleció la financiación del PAE, llevó la rendición de cuentas a los territorios y priorizó la inversión en las comunidades con mayores necesidades. Hasta el último día, con Dignidad Cumplimos.