lunes, 17 de agosto de 2026

Pugliazunchi: juegos ancestrales que unen a los pueblos indígenas en Rafael Uribe Uribe

Antonia Ägreda, líder comunitaria del pueblo Inga

Por Pedro Carvajal — Periódico Comunitario NOTAS DE ACCIÓN

El deporte fue el punto de encuentro, pero la memoria, la identidad y el intercambio de saberes fueron los verdaderos protagonistas de los Cuartos Juegos Tradicionales Pugliazunchi, una jornada que reunió en Rafael Uribe Uribe a integrantes de diferentes pueblos indígenas que hoy hacen parte de la vida de la localidad.

Antonia Ágreda, integrante del pueblo Inga y encargada de la organización del encuentro, explicó que Pugliazunchi reúne a comunidades que conservan en sus juegos parte de la memoria de sus territorios de origen.

La jornada contó con la participación de representantes de los pueblos Inga, Yanacona, Cubeo, Pastos, Nasa y Witoto, comunidades que, desde diferentes regiones del país, han construido también una presencia en el territorio bogotano.

Jugar para conservar la memoria

Para Antonia, los juegos tradicionales son mucho más que una actividad recreativa.

Cada pueblo lleva al encuentro una expresión de su propia historia.

Los Inga participaron con el juego de los chasquis o bandereros; el pueblo Witoto presentó un trompo elaborado con madera de chonta, diferente al tradicional trompo conocido en la ciudad; los Pastos llevaron la chaza, juego de profunda tradición nariñense, mientras que también estuvo presente la rana, conocida en la tradición indígena como cucunobá.

A estas expresiones ancestrales se sumaron actividades deportivas contemporáneas, entre ellas un microtorneo intercultural de microfútbol y baloncesto.

La combinación no es accidental.

Pugliazunchi busca que los conocimientos ancestrales puedan convivir con las prácticas deportivas que hacen parte de la vida actual de niños, jóvenes y adultos.

Seis pueblos, seis colores, una celebración

Durante la jornada, cada pueblo estuvo identificado con un color.

Los Inga, de rojo; los Yanacona, de naranja; los Witoto, de amarillo; los Pastos, de verde; los Nasa, de morado, y los Cubeo, de azul.

Los colores permitieron identificar a cada comunidad, pero también hicieron visible una característica fundamental del encuentro: la diversidad.

Antonia explicó que el propósito no está centrado únicamente en determinar quién gana.

“Lo más importante para nosotros realmente es compartir”, señaló al referirse al encuentro.

Compartir el alimento, el juego y la sabiduría constituye, desde su perspectiva, una parte esencial de la jornada.

Una apuesta por los niños y las nuevas generaciones

Uno de los propósitos que Antonia destaca es acercar a los niños a juegos que quizá no conocen y que representan una parte de la memoria de los pueblos.

La idea es que las nuevas generaciones puedan mantener el vínculo con sus tradiciones, pero también encontrarse con otras comunidades y con habitantes de la localidad.

En ese sentido, los juegos se convierten en una herramienta pedagógica y cultural.

No solamente se aprende a jugar: también se aprende que existen otras formas de entender la historia, el territorio y la comunidad.

Una mirada desde la espiritualidad

La jornada también tuvo una dimensión espiritual.

Uno de los participantes, sabedor y taita indígena residente en la localidad, explicó que la actividad estaba acompañada por una ceremonia de ofrenda y sanación.

Frutas, velas y aromas hicieron parte del mandala preparado como ofrenda a los ancestros, guías y fuerzas espirituales en las que cree su comunidad.

Su concepción de la sanación está estrechamente relacionada con el territorio.

“El territorio es nuestra fuerza, nuestro vigor”, expresó.

Para él, compartir estos saberes no constituye una actividad comercial. Lo explicó con una frase que resume buena parte de su pensamiento:

“La sanación no se cobra, se comparte.”

Su participación permitió mostrar que detrás de los juegos existen también conocimientos, prácticas espirituales y formas de relación con la naturaleza que hacen parte de la identidad de los pueblos.

De los territorios de origen a la ciudad


Los participantes de Pugliazunchi proceden de diferentes regiones y pueblos indígenas del país.

Algunos llegaron a Bogotá por desplazamiento o como víctimas de diferentes circunstancias; otros hacen parte de procesos de migración histórica.

El resultado es una realidad cultural diversa que hoy forma parte de Rafael Uribe Uribe.

La jornada permite entonces mirar la localidad desde otra perspectiva: no solamente como un territorio urbano, sino como un espacio en el que confluyen diferentes memorias, culturas y maneras de comprender la vida.

Presupuestos Participativos y participación comunitaria

Antonia explicó que la iniciativa hace parte de Presupuestos Participativos, mecanismo que permite concertar proyectos con las comunidades y responder a necesidades identificadas por ellas.

Desde su perspectiva, este tipo de ejercicios adquiere especial importancia cuando se construyen teniendo en cuenta las cosmovisiones y características de cada pueblo.

El deporte, la cultura, la recreación y la transmisión de saberes se convierten así en herramientas para fortalecer la identidad y, al mismo tiempo, promover espacios de encuentro.

El proceso también cuenta con el acompañamiento de la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe, cuyo apoyo fue reconocido por Antonia durante la jornada.

Una invitación a la ciudadanía


Pero los organizadores quieren que Pugliazunchi llegue más allá de las comunidades indígenas.

Antonia hizo una invitación a los habitantes de Rafael Uribe Uribe para que conozcan estos juegos y participen cuando se abran nuevas convocatorias.

Explicó que muchas personas no se inscriben sencillamente porque desconocen que existen estas actividades.

Por eso considera necesario fortalecer la difusión a través de los medios de comunicación.

Su mensaje tiene un destinatario claro: niños, jóvenes y ciudadanos interesados en conocer otras formas de jugar, aprender y compartir pueden acercarse a estos espacios.

Comunicación para encontrarnos

La petición de Antonia coincide con una realidad que también pudo observarse durante la jornada: la comunicación comunitaria puede convertirse en un puente entre los pueblos indígenas y el resto de la localidad.

Informar sobre estos procesos permite que la ciudadanía conozca su existencia, comprenda su significado y encuentre posibilidades de participación.

En ese sentido, cubrir Pugliazunchi no significa únicamente registrar resultados deportivos.

Significa contar una experiencia de integración en la que el juego sirve para abrir conversaciones sobre cultura, identidad, territorio y convivencia.

Mucho más que un festival deportivo


Al finalizar la jornada quedaron los resultados de los juegos y algunos ganadores simbólicos, pero el verdadero resultado fue otro.

Los pueblos compartieron sus juegos, sus alimentos, sus colores y sus conocimientos.

Los niños encontraron nuevas formas de jugar.

Los habitantes de la localidad tuvieron la oportunidad de acercarse a culturas que forman parte de su propio territorio.

Y los pueblos indígenas encontraron nuevamente un espacio para decir, mediante sus tradiciones, que también son parte de Rafael Uribe Uribe.

Pugliazunchi demuestra así que el deporte puede ser mucho más que competencia.

Puede convertirse en memoria.

Puede ser identidad.

Puede ser encuentro.

Y puede ayudar a construir comunidad cuando las diferencias dejan de ser una barrera y se convierten en una oportunidad para conocerse y compartir.



Agustín Ágreda: una voz indígena que participa en la construcción de Rafael Uribe Uribe

 

Agustín Ágreda, líder indígena de la comunidad Inga

Por Pedro Carvajal — Periódico comunitario NOTAS DE ACCIÓN

Hablar con Agustín Ágreda es acercarse a una parte de Rafael Uribe Uribe que no siempre resulta visible para quienes recorren diariamente sus calles. Integrante del pueblo Inga y coordinador de la Mesa Local Indígena de la localidad, Agustín habla de los pueblos indígenas no como comunidades ajenas al territorio, sino como parte del tejido social que también construye la vida de esta localidad.

Su encuentro con NOTAS DE ACCIÓN se produjo durante los Cuartos Juegos Tradicionales, un escenario que, para él, tiene un significado que supera ampliamente la competencia deportiva.

“Queremos mostrarle a la comunidad de Rafael Uribe Uribe que somos parte de ese conglomerado de personas que existimos acá”, explica.

Y esa afirmación resume buena parte de su pensamiento.

Una localidad de muchos pueblos



Agustín explica que en Rafael Uribe Uribe confluyen pueblos indígenas procedentes de diferentes territorios del país. Habla de los Inga, Pastos, Witoto, Cubeo, Nasa y Yanacona, cada uno con sus propias tradiciones, conocimientos, lenguas y formas de comprender el mundo.

Los caminos que los llevaron hasta Bogotá tampoco son iguales. Algunos llegaron como consecuencia del desplazamiento o de situaciones de victimización; otros hacen parte de procesos migratorios de larga trayectoria.

En el caso del pueblo Inga, Agustín habla de una migración histórica que comenzó a hacerse visible en Bogotá desde finales de la década de 1950.

Así, detrás de cada comunidad existe una historia territorial que continúa expresándose en la ciudad mediante la medicina tradicional, los tejidos, la lengua, las celebraciones y los juegos ancestrales.

La propia normativa local reconoce la presencia de diferentes pueblos indígenas en Rafael Uribe Uribe. La Resolución Local 152 de 2021 creó formalmente la Mesa Indígena Local y reconoció procesos de organización comunitaria que venían desarrollándose desde años atrás.

Organizarse para ser escuchados

Para Agustín, uno de los principales logros de los líderes indígenas ha sido precisamente conseguir que esa presencia tenga un espacio formal de interlocución con la Administración Local.

La Mesa Indígena Local de Rafael Uribe Uribe fue creada mediante la Resolución Local 152 del 2 de septiembre de 2021 como instancia de consulta, concertación, diálogo, participación, articulación e incidencia entre los pueblos indígenas y la Administración.

Para Agustín, ese reconocimiento representa parte de una lucha que busca garantizar los derechos de las comunidades y abrir espacios para participar en las decisiones que afectan su vida colectiva.

Desde allí, explica, se trabaja alrededor de asuntos como cultura, salud, educación, mujer, territorio, hábitat y formas propias de organización.

La Mesa no es entendida únicamente como un espacio para reclamar derechos. También es, según su visión, un escenario para dialogar y concertar con las instituciones.

La participación como herramienta


La trayectoria de Agustín también ha pasado por otros escenarios de participación ciudadana.

En la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe se le registra como representante de las comunidades indígenas y étnicas ante el Consejo Local de Planeación, CPL.

Su presencia en estos espacios refleja una convicción que aparece reiteradamente en su conversación: las comunidades deben participar en la construcción de las decisiones públicas que tienen relación con sus necesidades.

Por eso, al hablar de los próximos Presupuestos Participativos, su invitación no se limita a los pueblos indígenas.

Convoca a toda la ciudadanía.

Su argumento es que cada población, sector y territorio tiene necesidades particulares y que los presupuestos participativos deben convertirse en una oportunidad para que esas necesidades puedan ser expresadas, discutidas y atendidas mediante el diálogo comunitario.

Cultura que se transmite jugando

Los Cuartos Juegos Tradicionales constituyen para Agustín una de las formas de revitalizar la cultura.

Los juegos son, explica, una manera de transmitir conocimientos y fortalecer la identidad, pero no son la única.

También están la medicina tradicional, el tejido y las lenguas propias.

Por eso el encuentro deportivo adquiere un significado especial: mientras los participantes juegan, también están mostrando una parte de sus historias y de los territorios de donde provienen sus pueblos.

En una localidad urbana como Rafael Uribe Uribe, el juego se convierte así en una puerta de entrada para que otros habitantes conozcan una diversidad cultural que muchas veces permanece desconocida.

El mensaje detrás de los juegos



Agustín insiste en que los pueblos indígenas hacen parte del tejido social de la localidad.

Ese mensaje tiene especial fuerza porque no habla solamente del pasado. Habla del presente y del futuro.

Las comunidades indígenas que viven en Rafael Uribe Uribe participan de los espacios ciudadanos, dialogan con la Administración, presentan iniciativas, defienden sus derechos y buscan que sus niños y jóvenes mantengan vivos conocimientos que vienen de generaciones anteriores.

Los juegos tradicionales son, en ese sentido, una forma de memoria viva.

No se trata solamente de recordar cómo jugaban los mayores. Se trata de permitir que las nuevas generaciones conozcan aquello que forma parte de su identidad y que, al mismo tiempo, la ciudadanía que comparte el territorio pueda acercarse a esa riqueza cultural.

Una invitación a participar

Al finalizar su conversación, Agustín vuelve sobre un tema que considera fundamental: la participación ciudadana.

Invita a los habitantes de Rafael Uribe Uribe a acercarse a las actividades de las comunidades indígenas, conocer sus proyectos y participar en los procesos de Presupuestos Participativos.

Su mensaje parte de una idea sencilla: para construir comunidad primero hay que conocerse.

Y allí aparece también el papel de los medios comunitarios.

Agustín agradece a medios como NOTAS DE ACCIÓN por contribuir a visibilizar el trabajo de los pueblos y comunidades indígenas.

La comunicación comunitaria puede convertirse así en un puente: permite que quienes desconocen estos procesos sepan que existen y, a partir de allí, encuentren caminos para participar.

Una voz dentro del territorio

Agustín Ágreda no habla únicamente de los pueblos indígenas. Habla de una localidad diversa, en la que diferentes historias y procedencias se encuentran todos los días.

Su liderazgo está ligado a una tarea que parece sencilla, pero que tiene profundas implicaciones: hacer visible a una comunidad que quiere ser reconocida como parte activa de Rafael Uribe Uribe.

Los Cuartos Juegos Tradicionales fueron el escenario para mostrar una pequeña parte de esa realidad.

Detrás de los juegos están la memoria, los territorios de origen, las lenguas, la medicina, los tejidos, las cosmovisiones y los esfuerzos organizativos de pueblos que han encontrado en Bogotá un nuevo territorio para continuar su historia.

Y detrás de esa historia está también la voz de dirigentes como Agustín Ágreda, que entienden la participación no solamente como un derecho, sino como una herramienta para construir comunidad.

Porque Rafael Uribe Uribe también se construye desde la diversidad de quienes la habitan.

 

miércoles, 12 de agosto de 2026

El deporte que une a Rafael Uribe Uribe. Del campeonato interétnico a la historia de un líder deportivo


Por: Periódico comunitario NOTAS DE ACCIÓN. 

Fotos del archivo personal de Luis Bello Burgos, de Daniel Velásquez y nuestras.

El profe Burgos, como popularmente se le conoce
en la localidad Rafael Uribe U.

Hay encuentros deportivos que terminan cuando se acaba el partido. Otros dejan algo mucho más importante: el reconocimiento entre quienes comparten un territorio, la posibilidad de encontrarse desde la diversidad y la certeza de que el deporte también puede convertirse en una herramienta para construir comunidad.

El campeonato interétnico en el que participó el Profe Burgos es uno de esos escenarios.

La actividad, desarrollada con el apoyo de la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe, en el marco del Proyecto 2795, y con el acompañamiento de la Fundación Mecedoras de Mis Ancestros, permite mirar el deporte desde una perspectiva que trasciende la competencia: como espacio de integración, convivencia y reconocimiento de las distintas comunidades que hacen parte de la localidad.

Y precisamente allí aparece una historia que merece ser contada.

La historia de Luis Eduardo Burgos, conocido en Rafael Uribe Uribe como el Profe Burgos, cuya vida ha estado vinculada durante décadas al deporte comunitario.

Un niño que comenzó organizando equipos

Su relación con el deporte comenzó mucho antes de ocupar cargos dirigenciales.

“Estoy vinculado al deporte comunitario desde que tenía 10 años”, recuerda Burgos.

A esa edad comenzó a organizar los equipos de su cuadra. Reunía las planillas, recogía los datos y se encargaba de llevar la documentación a los lugares donde se organizaban los campeonatos.

A los 15 años se vinculó a procesos juveniles mediante un proyecto denominado “Jóvenes para Adelante”. Un año después, a los 16, comenzó su experiencia como líder deportivo, acompañando a un organizador de campeonatos en el barrio Gustavo Restrepo.

Aquella experiencia terminaría prolongándose durante 26 años, especialmente alrededor de los campeonatos de microfútbol.

Fue también en el proceso de las escuelas de formación deportiva de la Alcaldía donde comenzó a ser conocido como el “Profe Burgos”, un nombre que con el tiempo se convirtió en una referencia dentro del deporte de la localidad.

No se trata solamente de una percepción personal. En 2018, la propia Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe reseñaba a Luis Eduardo Burgos como director de un equipo participante en los campeonatos Interbarrios del IDRD y lo identificaba como una de las figuras representativas del fútbol local, destacando además su trabajo con escuelas de formación.

Una vida entre clubes, campeonatos y escuelas

A lo largo de su trayectoria, Burgos ha estado relacionado con diferentes procesos y clubes deportivos, entre ellos Centenario, Cefram y Lumadas, además de su paso por el Club Deportivo Centenario, donde estuvo vinculado desde categorías menores hasta Primera Especial.

Su experiencia se ha desarrollado fundamentalmente alrededor del fútbol y el microfútbol, pero su visión del deporte comunitario ha ido mucho más allá.

Desde los comités deportivos de las Juntas de Acción Comunal ha promovido disciplinas como fútbol, fútbol de salón, baloncesto, voleibol, taekwondo, atletismo y ciclismo, así como actividades dirigidas a personas adultas y mayores.

También ha impulsado el cachibol y otros procesos recreativos, convencido de que la actividad física no debe estar reservada exclusivamente para quienes compiten.

Los triunfos que recuerda con especial orgullo

Entre los logros que el propio Burgos considera más importantes está el haber conseguido el título de campeón a nivel distrital con un equipo de veteranos.

También destaca haber alcanzado tres veces el subcampeonato en los Intercolegiados, en procesos vinculados con los colegios Bravo Páez y Restrepo Millán. El relato del Profe Burgos, incluido el recuerdo de aquel campeonato distrital obtenido durante la administración de Antanas Mockus, es una pieza más de esa memoria.

Porque preservar la historia deportiva de Rafael Uribe Uribe también es reconocer a quienes, desde los barrios, han trabajado para construir comunidad a través del deporte.

Pero cuando habla de sus logros, Burgos no se refiere únicamente a trofeos.

Para él, uno de los mayores resultados de su trayectoria ha sido conseguir que los niños de Rafael Uribe Uribe comiencen desde la primera infancia a acercarse al deporte, la recreación y la actividad física.

Es allí donde su historia adquiere otra dimensión: la del dirigente que entiende el deporte como formación y como oportunidad.

“Goles de Paz y Convivencia”

Una de las iniciativas que identifica como parte de su trayectoria es la escuela “Goles de Paz y Convivencia en Rafael Uribe”, concebida para trabajar con niños desde los 6 años, jóvenes y posteriormente adultos mayores.

La propuesta resume buena parte de su concepción del deporte: no solamente formar jugadores, sino generar espacios para que niños, jóvenes y adultos encuentren alternativas de participación, recreación y convivencia.

Su participación en los Interbarrios a nivel distrital también forma parte de esa historia.

En 2018, por ejemplo, un equipo de Rafael Uribe Uribe dirigido por Burgos llegó hasta los cuartos de final del campeonato Interbarrios del IDRD y terminó en el octavo lugar entre 385 equipos de la categoría correspondiente.

De las canchas a la bicicleta

El trabajo de Burgos tampoco se ha limitado al fútbol.

Desde el Consejo Local de la Bicicleta promovió el buen uso de este medio de transporte y la creación de escuelas de la bicicleta dirigidas a diferentes grupos de edad.

La idea de fondo era la misma: generar oportunidades para que niños, jóvenes, adultos y personas mayores pudieran encontrar en la actividad física una alternativa de bienestar y participación.

El DRAFE: un nuevo capítulo

En 2026, Burgos asumió la presidencia del DRAFE, responsabilidad que interpreta como un reconocimiento a una trayectoria construida durante décadas.

Para él, haber llegado a esa posición significa que la comunidad reconoce su conocimiento del territorio y su permanente vinculación con el deporte.

Pero también representa una responsabilidad.

Entre sus preocupaciones está la necesidad de que los recursos disponibles sean suficientes para atender a una población que demanda mayores oportunidades de acceso al deporte, la recreación y la actividad física.

El dirigente considera, además, que deben ser escuchadas y reconocidas numerosas escuelas y grupos deportivos que trabajan en los barrios sin contar con el aval institucional que les permita acceder en mejores condiciones a programas y recursos.

Su planteamiento parte de una realidad que conoce desde adentro: muchos líderes deportivos realizan su trabajo con recursos limitados y sostienen procesos comunitarios gracias al esfuerzo personal y colectivo.

El desafío: que el deporte llegue a todos

Para Burgos, uno de los principales problemas del deporte en Rafael Uribe Uribe es precisamente la insuficiencia de recursos frente a las necesidades de la población.

Su expectativa durante su periodo en el DRAFE es que los programas existentes puedan mantenerse y que cada año lleguen nuevas iniciativas a la localidad.

Esa visión coincide con la orientación del Proyecto 2795, “Rafael Uribe Uribe deportiva, recreativa y con bienestar”, que contempla procesos de formación deportiva y actividades recreodeportivas comunitarias. La contratación asociada al proyecto incluye, entre otros componentes, servicios de instructores para procesos de formación y actividades dirigidas a la comunidad.

De esta manera, la inversión pública y el liderazgo comunitario encuentran un punto de encuentro: las políticas y programas necesitan llegar al territorio, pero también requieren de personas y organizaciones que conozcan las necesidades de quienes viven en los barrios.

El deporte como encuentro entre culturas

Y es precisamente aquí donde el campeonato interétnico que da origen a esta historia adquiere especial significado.

En una localidad diversa como Rafael Uribe Uribe, el deporte puede convertirse en un lenguaje común.

En una cancha no solamente se enfrentan equipos. También se encuentran historias, culturas, generaciones y formas distintas de entender la vida.

El campeonato interétnico, con el respaldo de la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe, el desarrollo asociado al Proyecto 2795 y el acompañamiento de la Fundación Mecedoras de Mis Ancestros, representa esa posibilidad de encuentro.

Su importancia no está únicamente en quién gana o quién pierde.

Está en que las comunidades puedan compartir, reconocerse y construir relaciones a partir de una actividad que convoca a todos: el deporte.

Una historia que todavía se está escribiendo

La trayectoria del Profe Burgos comenzó cuando tenía 10 años y reunía a los muchachos de su cuadra para organizar un equipo.

Han pasado décadas desde entonces.

En ese recorrido hubo campeonatos, derrotas, victorias, escuelas de formación, clubes, Juntas de Acción Comunal, bicicletas, procesos juveniles, Interbarrios y ahora la responsabilidad de presidir el DRAFE.

Pero quizás el verdadero hilo conductor de toda esa historia no sean los trofeos.

Sea la gente. Los niños que encontraron una cancha. Los jóvenes que encontraron una oportunidad. Los adultos que encontraron un espacio para mantenerse activos. Las comunidades que encontraron en el deporte una forma de encontrarse. Y ahora, las distintas comunidades étnicas que pueden reconocerse unas a otras en un mismo escenario deportivo.

Porque, al final, el mayor triunfo del deporte comunitario no siempre queda registrado en un marcador.  A veces se encuentra en algo mucho más sencillo y profundo: lograr que una comunidad se encuentre, participe, se reconozca y vuelva a creer que juntos también se puede construir territorio.

Ese es el valor que trasciende el campeonato interétnico y que permite entender la historia del Profe Burgos: un hombre que comenzó organizando equipos de su cuadra y que, décadas después, continúa trabajando para que el deporte sea una puerta abierta para toda la comunidad de Rafael Uribe Uribe.

El reto de preservar la historia deportiva

Rafael Uribe Uribe tiene una importante historia deportiva que todavía está por contarse en toda su dimensión. Son muchas las personas, equipos, escuelas, campeonatos y procesos que han contribuido a consolidar esa memoria.

Recoger los testimonios de quienes protagonizaron esas experiencias es una tarea necesaria. No solamente para recordar los triunfos, sino también para reconocer el esfuerzo de quienes hicieron posible que muchos niños y jóvenes encontraran en el deporte una alternativa para crecer y construir su proyecto de vida.

Porque preservar la historia deportiva de Rafael Uribe Uribe también es reconocer a quienes, desde los barrios, han trabajado para construir comunidad a través del deporte.

Notas de Acción continuará recogiendo estas historias y las voces de los líderes que han contribuido al desarrollo deportivo y comunitario de la localidad.






Los Juegos Indígenas, parte de las estrategias deportivas y recreativas dirigidas a poblaciones étnicas

El deporte ocupa un lugar importante en la vida comunitaria de Rafael Uribe Uribe. 

Por iniciativa de la propia ciudadanía, la Administración Local ha respaldado diferentes procesos y actividades deportivas mediante los presupuestos participativos, convirtiendo las propuestas de la comunidad en acciones que contribuyen al bienestar y la integración de los habitantes.


Los juegos tradicionales indígenas tienen una dimensión cultural, comunitaria y de transmisión de saberes que aporta a la cultura local. Pronto daremos respuesta a estas inquietudes.

  • Quiénes participan y a qué comunidad o pueblo indígena pertenecen.
  • Qué juego o juegos tradicionales van a presentar.
  • Qué significado tienen esos juegos dentro de su cultura.
  • Si los juegos han sido transmitidos de generación en generación.
  • Qué esperan de esta cuarta edición.
  • Cómo valoran que se realice en Rafael Uribe Uribe.
  • Qué papel han tenido la Alcaldía Local, el IDRD y las organizaciones comunitarias.
  • Qué diferencias encuentran entre esta edición y las anteriores.
  • Qué mensaje quieren dejarle a los niños, jóvenes y habitantes de la localidad.

Por ahora veamos las invitaciones.






¿Qué se perdería la sociedad si estos juegos y saberes indígenas dejaran de practicarse?

martes, 11 de agosto de 2026

Comunidad de Molinos del Sur pide claridad sobre la situación de su salón comunal

 

Vecinos del barrio Molinos del Sur manifiestan su preocupación ante una actuación policiva que, según la información suministrada por representantes comunitarios, podría conducir a la entrega del salón comunal ubicado en la calle 49D Bis # 5U-26 Sur. La comunidad solicita que se conozcan las razones de la medida y que se garantice el debido proceso.

Una situación que genera preocupación entre habitantes del barrio Molinos del Sur, en la localidad de Rafael Uribe Uribe, fue puesta en conocimiento de NOTAS DE ACCIÓN por ciudadanos vinculados al proceso de control social y veeduría comunitaria.

De acuerdo con la información recibida por este medio, para el miércoles 12 de agosto de 2026, a las 7:00 de la mañana, estaría prevista una diligencia relacionada con el salón comunal localizado en la calle 49D Bis # 5U-26 Sur.

Los ciudadanos que solicitaron la divulgación del caso señalan que el salón comunal lleva más de 40 años al servicio de los habitantes del sector y expresan su preocupación por la posibilidad de que la Junta de Acción Comunal pierda la administración o el uso del inmueble.

Uno de los representantes comunitarios, Jorge Romero, quien se identifica como integrante de procesos de control social y veeduría ciudadana, hizo un llamado a las autoridades y a la comunidad para que se conozca públicamente la situación y se escuchen las diferentes posiciones antes de que se produzca cualquier decisión que pueda afectar el funcionamiento del salón comunal.

¿Qué está ocurriendo?

La información entregada a NOTAS DE ACCIÓN hace referencia a una actuación de la Inspección de Policía AP.19 y a la participación del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP).

Sin embargo, este medio considera necesario precisar que no puede afirmarse, sin revisar la totalidad de los documentos del proceso, que exista una expropiación del salón comunal. Tampoco resulta conveniente atribuir a las autoridades una actuación irregular sin conocer previamente la decisión administrativa o policiva, sus fundamentos jurídicos, la situación jurídica del predio y las actuaciones adelantadas por la Junta de Acción Comunal.

Lo que sí resulta relevante es que la comunidad conozca qué entidad tiene la propiedad o administración del inmueble, cuál es la naturaleza jurídica del terreno, qué decisión fue adoptada por la Inspección de Policía, qué actuación adelanta el DADEP y cuál es la situación jurídica de la Junta de Acción Comunal frente al salón comunal.

Los salones comunales y las Juntas de Acción Comunal

Un aspecto que merece especial atención es que el propio DADEP informa que Bogotá cuenta con alrededor de 730 salones comunales construidos sobre bienes de uso público o bienes fiscales que pueden ser administrados por las Juntas de Acción Comunal.

La entidad explica que las JAC interesadas pueden solicitar formalmente la administración de estos espacios y que, una vez cumplidos los requisitos y trámites correspondientes, la entrega puede realizarse mediante un Convenio Solidario. Según el DADEP, este mecanismo busca fortalecer el tejido social, mejorar los espacios públicos y brindar seguridad jurídica a las organizaciones comunitarias que los administran.

El propio DADEP también tiene establecido entre sus servicios el estudio de la viabilidad de solicitudes de administración de bienes públicos formuladas por Juntas de Acción Comunal y otras organizaciones.

Esto hace particularmente importante conocer si la JAC de Molinos del Sur cuenta actualmente con algún reconocimiento, convenio, acto administrativo, documento de administración o antecedente que determine su relación jurídica con el salón comunal.

La comunidad pide ser escuchada

Los habitantes que han expresado su preocupación consideran que el salón comunal no es solamente una edificación, sino un espacio construido y utilizado durante décadas para actividades de la comunidad.

Por ello solicitan que, antes de cualquier actuación definitiva, exista información clara sobre:

  • La naturaleza jurídica del predio.
  • La entidad que figura como propietaria o administradora.
  • El fundamento de la actuación de la Inspección de Policía AP.19.
  • El contenido exacto de la orden o decisión que se pretende ejecutar.
  • La situación jurídica de la Junta de Acción Comunal.
  • Las alternativas existentes para que la comunidad pueda continuar utilizando y administrando el salón comunal, si jurídicamente resulta procedente.

Las Inspecciones de Policía de Bogotá hacen parte de la estructura de la Secretaría Distrital de Gobierno y las autoridades distritales señalan que sus actuaciones deben desarrollarse con transparencia, acceso a la información y respeto por el debido proceso.

Un llamado al diálogo institucional

NOTAS DE ACCIÓN considera que una situación de esta naturaleza debe ser abordada mediante diálogo, información verificable y participación de la comunidad, evitando confrontaciones y cualquier acción que pueda generar violencia o alteraciones de la convivencia.

La comunidad tiene derecho a conocer las decisiones de las autoridades que afectan los espacios utilizados colectivamente y, al mismo tiempo, las entidades responsables tienen el derecho y el deber de explicar las razones jurídicas y administrativas de sus actuaciones.

Por ello, este medio considera pertinente que en este caso sean escuchados la Junta de Acción Comunal de Molinos del Sur, el DADEP, la Inspección de Policía AP.19, la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe y, de ser necesario, el IDPAC, de manera que la ciudadanía pueda conocer las distintas versiones y los documentos que sustentan cada posición.

lunes, 10 de agosto de 2026

ROSA QUIÑONEZ ANGULO Y LA MECEDORA DE MIS ANCESTROS Una apuesta por la integración, la diversidad y la convivencia en Rafael Uribe Uribe

 Redacción Periódico comunitario Notas de Acción. Fotografías de Daniel Velásquez



Cuando las diferencias se encuentran en una misma comunidad

En una sociedad como la colombiana, caracterizada por una extraordinaria diversidad de culturas, colores de piel, procedencias, edades, costumbres y formas de entender la vida, todavía existen barreras que separan a las personas. Sin embargo, también existen mujeres y hombres que han comprendido que esas diferencias no tienen por qué convertirse en motivos de división. Por el contrario, pueden ser el punto de partida para construir una sociedad más incluyente, solidaria y respetuosa.

Una de esas mujeres es Rosa Quiñonez Angulo, líder social vinculada al trabajo comunitario y promotora de procesos de integración desde la Fundación Mecedora de Mis Ancestros, organización que desarrolla una labor orientada al encuentro entre diferentes sectores de la sociedad.

Su propósito parte de una convicción sencilla y profunda: negros, blancos, mestizos y personas de todos los colores y procedencias pueden hacer parte de una misma familia social, compartir en condiciones de equidad y construir juntos mejores condiciones de vida. No se trata de borrar las diferencias. Se trata de reconocerlas, respetarlas y convertirlas en una fuente de riqueza cultural y humana.

Una fundación abierta a la diversidad

La labor que desarrolla la Fundación Mecedora de Mis Ancestros no se limita a una sola comunidad.

Dentro de su propósito social tienen cabida personas y comunidades afrodescendientes, indígenas pertenecientes a las diversas culturas colombianas, población con discapacidad, comunidades Rom y personas desplazadas por la violencia que durante décadas ha afectado a diferentes regiones del país. Esta mirada amplia convierte la inclusión en un principio fundamental de su trabajo. La Fundación busca generar espacios donde personas que en diferentes circunstancias han sufrido discriminación, exclusión, desplazamiento o dificultades sociales puedan encontrar reconocimiento, acompañamiento y oportunidades para participar.

La diversidad, desde esta perspectiva, no es un problema que deba resolverse. Es una realidad que debe aprenderse a compartir.


Una familia comprometida con el servicio

Rosa tampoco realiza esta tarea sola. A su lado se encuentran sus hijos, quienes participan y acompañan las diferentes actividades sociales que desarrolla la Fundación. Sus dos hijas, profesionales en Psicología, aportan su formación y sus conocimientos al acompañamiento de las personas y comunidades vinculadas a estos procesos. También su hijo hace parte de este esfuerzo familiar.

De esta manera, la labor de Rosa ha trascendido la iniciativa individual para convertirse en una tarea compartida por una familia que ha decidido poner parte de sus capacidades, su tiempo y su voluntad al servicio de los demás. Es una circunstancia especialmente significativa porque demuestra que el trabajo social puede comenzar en el ámbito familiar y proyectarse hacia toda una comunidad. La familia se convierte así en el primer espacio de solidaridad y, al mismo tiempo, en una fuerza capaz de multiplicar el compromiso social.


LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA COMO PUNTO DE PARTIDA

Pero para comprender plenamente esta experiencia es necesario mirar más allá de la Fundación y de sus protagonistas.

Los procesos comunitarios que se desarrollan en los barrios también hacen parte de una dinámica de participación ciudadana mediante la cual los habitantes expresan sus necesidades, formulan propuestas y plantean soluciones a las problemáticas que afectan sus territorios.

En Bogotá, los Encuentros Ciudadanos y los Presupuestos Participativos constituyen mecanismos mediante los cuales las comunidades pueden expresar sus prioridades y promover iniciativas orientadas a mejorar sus condiciones de vida. Es en esos escenarios donde muchas necesidades sociales dejan de ser únicamente preocupaciones individuales para convertirse en propuestas colectivas.

La comunidad habla. Los líderes recogen esas inquietudes. Las propuestas son presentadas y priorizadas. Y la Administración Local tiene la responsabilidad de responder, dentro de sus competencias y posibilidades presupuestales, a esas prioridades mediante los recursos públicos destinados para tal fin.


El papel de la Administración Local


En este proceso, la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe cumple un papel fundamental. Su participación permite que las necesidades expresadas por la ciudadanía puedan avanzar hacia la ejecución de proyectos y actividades concretas.

La Administración Local, mediante los mecanismos institucionales correspondientes, dispone de recursos para atender prioridades definidas a partir de las necesidades de las comunidades y articula la ejecución de los proyectos con las entidades u operadores encargados de desarrollarlos. De esta manera, el liderazgo social y la institucionalidad pueden encontrarse en beneficio de la ciudadanía. El líder comunitario identifica y moviliza las necesidades de su comunidad.

La ciudadanía participa y prioriza.

La Administración Local gestiona los recursos y acompaña el proceso. La entidad u operador desarrolla las actividades. Y finalmente los habitantes reciben los beneficios de una iniciativa que nació de una necesidad expresada por ellos mismos. Este proceso tiene un valor democrático extraordinario porque demuestra que la participación ciudadana no debería terminar cuando concluye una reunión o cuando se entrega una propuesta.


La participación adquiere verdadero sentido cuando una necesidad expresada por la comunidad logra convertirse en una acción concreta en el territorio. 
Y eso es precisamente lo que permite comprender mejor la experiencia desarrollada alrededor de Rosa Quiñonez Angulo y la Fundación Mecedora de Mis Ancestros.



EL DEPORTE COMO INSTRUMENTO DE INTEGRACIÓN

Una de las expresiones más significativas de este proceso fue la realización de un campeonato de fútbol interracial y cultural. El fútbol, uno de los deportes con mayor capacidad para reunir personas, fue utilizado como instrumento de encuentro entre participantes de diferentes razas, culturas, edades y procedencias.

En la cancha desaparecieron muchas de las barreras que cotidianamente pueden separar a las personas. Durante el campeonato todos tuvieron que compartir el mismo terreno, respetar las mismas reglas, reconocer al adversario y entender que el resultado de cada partido dependía de la capacidad de trabajar colectivamente. El balón se convirtió entonces en mucho más que un objeto deportivo. Se convirtió en un elemento de integración.

Casa de San Carlos: el escenario del encuentro

La culminación del campeonato tuvo lugar en el barrio Casas de San Carlos, en la sede de la Junta de Acción Comunal. Allí se realizó el acto de cierre y premiación de los participantes. Pero la jornada no se limitó a la ceremonia deportiva. Antes de la entrega de reconocimientos, los asistentes compartieron una deliciosa cena típica de la cocina del Pacífico colombiano.


La gastronomía se convirtió entonces en otro instrumento de encuentro. Los sabores, aromas y tradiciones del Pacífico llegaron a la mesa de una comunidad diversa y permitieron compartir mucho más que una comida. Se compartió cultura. Se compartió memoria. Se compartió identidad. Y, sobre todo, se compartió comunidad.

Una premiación diferente

Pero quizá el momento más significativo de la jornada fue la premiación.

En una competencia deportiva tradicional se acostumbra reconocer al campeón, al segundo y al tercero, así como a quienes obtienen los mejores resultados individuales. Esta vez ocurrió algo diferente.



Todos los participantes fueron reconocidos.

No necesariamente porque todos hubieran ganado el campeonato deportivo, sino porque todos habían participado de una experiencia de integración. Personas de diferentes colores de piel, culturas, edades y procedencias fueron reconocidas por haber compartido un mismo espacio y haber demostrado que es posible convivir desde la diferencia. Fue una premiación que trascendió el resultado deportivo. El verdadero reconocimiento fue a la convivencia.


CUANDO TODOS GANAN

Aquella experiencia permite entender el verdadero sentido de la iniciativa. En una competencia convencional existen vencedores y vencidos. Aquí la victoria fue colectiva. Ganó quien pudo conocer al otro. Ganó quien compartió la cancha con alguien diferente. Ganó quien se sentó a la mesa junto a personas de otras culturas. Ganó quien comprendió que el color de la piel, la procedencia, la edad o la condición social no deberían determinar la posibilidad de compartir. Ganó la familia. Ganó la comunidad. Ganó la convivencia. Y ganó también la idea de que el deporte puede ser utilizado como una herramienta para construir ciudadanía.


ROSA Y SU FAMILIA: EL ROSTRO HUMANO DEL PROCESO

En el centro de esta experiencia se encuentra Rosa Quiñonez Angulo.

Su liderazgo representa el rostro humano de un proceso que articula comunidad, familia, cultura, deporte e institucionalidad. A su lado están sus hijos, sus hijas profesionales en Psicología y su hijo, quienes participan en las tareas que desarrolla la Fundación. Es una familia que ha convertido el servicio social en una expresión concreta de solidaridad.

Pero Rosa tampoco está sola en sentido comunitario. A su alrededor aparecen los habitantes, los líderes sociales, las Juntas de Acción Comunal, los participantes de las actividades, las familias y las instituciones que hacen posible que las iniciativas lleguen a los territorios. Es precisamente allí donde el liderazgo social adquiere su verdadera dimensión. Un líder no trabaja únicamente para sí mismo.

Un líder sirve cuando consigue que las necesidades y los sueños de una comunidad encuentren caminos para hacerse realidad.

LA INSTITUCIONALIDAD Y LOS LÍDERES: UNA TAREA COMPARTIDA


La experiencia también deja una enseñanza sobre la relación entre los líderes sociales y la Administración Local. Las comunidades conocen de primera mano sus necesidades. Los líderes ayudan a identificarlas, organizarlas y expresarlas. Los mecanismos de participación ciudadana permiten llevarlas a escenarios institucionales. La Administración Local tiene la responsabilidad de gestionar las respuestas dentro de sus competencias y recursos. Las entidades u operadores encargados de desarrollar los proyectos convierten esas decisiones en actividades concretas. Cuando estos actores trabajan de manera articulada, la política pública deja de ser un concepto distante y comienza a sentirse en los barrios.

Una cancha arreglada. Un campeonato. Una actividad cultural. Una jornada de integración. Un espacio para los jóvenes. Una actividad para las personas mayores. Un encuentro comunitario. Son expresiones concretas de decisiones que, en muchos casos, comenzaron con una necesidad expresada por la ciudadanía.

Por eso es importante reconocer también la participación de la Alcaldía Local de Rafael Uribe Uribe, liderada por Diana Carolina Sánchez Castillo, en este tipo de procesos.

Su papel no sustituye el liderazgo comunitario. Por el contrario, lo acompaña y permite que iniciativas surgidas de las comunidades puedan contar con los recursos y mecanismos institucionales necesarios para desarrollarse.

RAFAEL URIBE URIBE: UN TERRITORIO DE DIVERSIDAD

Todo esto ocurre en una localidad como Rafael Uribe Uribe, donde convergen habitantes provenientes de diferentes lugares de Colombia y donde conviven diversas culturas, generaciones y realidades sociales. Es una localidad con dificultades, pero también con una enorme capacidad de organización comunitaria. En sus barrios existen personas que trabajan silenciosamente por mejorar las condiciones de vida de sus vecinos.

Hay líderes deportivos. Gestores culturales. Presidentes de Juntas de Acción Comunal. Organizaciones sociales. Familias comprometidas. Jóvenes que buscan oportunidades. Adultos mayores que conservan la memoria de sus comunidades. Y personas como Rosa Quiñonez Angulo, que han decidido convertir su propia experiencia y sus capacidades en herramientas para servir. En ese contexto, la Fundación Mecedora de Mis Ancestros representa una experiencia de integración que merece ser conocida.


EL VERDADERO CAMPEONATO


Al final, quizá toda esta historia pueda resumirse en una imagen. Una cancha donde jugaron personas diferentes. Una mesa alrededor de la cual todos pudieron compartir. Una cena con el sabor y la tradición del Pacífico colombiano. Una familia dedicada al servicio. Una líder social comprometida con la integración. Una comunidad que expresó sus necesidades. Una Administración Local que acompaña y canaliza recursos para atender las prioridades definidas mediante los mecanismos de participación. Una entidad encargada de desarrollar las actividades. Y una ceremonia en la que todos fueron reconocidos.


Por eso, el campeonato tuvo un campeón diferente.

Rosa Quiñonez Angulo: una mujer que hace de la diversidad un camino hacia la unidad

Rosa Quiñones Angulo, en el evento de cierre y premiación del certamen futbolero


En una sociedad como la colombiana, marcada por una extraordinaria diversidad de culturas, colores de piel, costumbres, edades y maneras de entender la vida, todavía existen profundas brechas que muchas veces terminan separando a las personas. Sin embargo, en medio de esas diferencias también surgen mujeres y hombres que entienden que la diversidad no debe ser motivo de división, sino una oportunidad para construir comunidad.

Una de esas mujeres es Rosa Quiñonez Angulo, líder social y promotora de procesos de integración comunitaria, quien desarrolla su labor al frente de la Fundación Mecedora de Mis Ancestros, una organización que tiene entre sus propósitos promover la integración racial, cultural y social y contribuir a que personas de diferentes orígenes puedan encontrarse, reconocerse y convivir como integrantes de una misma sociedad.

Sara E. Castillo
Psicóloga Fundación

En esta ocasión, su propuesta cuenta con el apoyo de la alcaldía local de Rafael Uribe Uribe por medio del proyecto 2795 del 2025 que busca fortalecer el ámbito deportivo de la localidad. Su propuesta parte de una idea sencilla, pero profundamente transformadora: que negros, blancos y personas de todos los colores puedan compartir en condiciones de equidad, respeto y dignidad, entendiendo que las diferencias hacen parte de la riqueza humana y no deben convertirse en barreras para vivir juntos y construir un mejor futuro.

          Una fundación que abre las puertas a todos

La labor de la Fundación Mecedora de Mis Ancestros trasciende la integración de la población afrodescendiente. En su propósito social también tienen cabida comunidades indígenas pertenecientes a las diversas culturas colombianas, población con discapacidad, comunidades Rom y personas desplazadas por la violencia que durante décadas ha golpeado diferentes regiones del país.

Wilson Salazar
Integrante etnia embera
Otelo Salazar
Integrante etnia embera

 
 

Se trata, por tanto, de una apuesta por la inclusión. Una apuesta que busca que quienes históricamente han enfrentado discriminación, exclusión, desplazamiento o dificultades para acceder a oportunidades encuentren un espacio de reconocimiento, participación y solidaridad.

Y detrás de esta labor existe también una familia.

Rosa no realiza este trabajo sola. Sus hijos la acompañan en las diferentes tareas y actividades de carácter social que desarrolla la Fundación. De manera especial, sus dos hijas, profesionales en Psicología, ponen sus conocimientos y sensibilidad al servicio de las personas y comunidades que participan en estos procesos. Sus hermanos también hacen parte de este esfuerzo familiar, acompañando a Rosa en una tarea que parece haberse convertido en una verdadera vocación de servicio.

Rosa Quiñonez Angulo 
Directora fundación Mecedora de mis ancestros

Así, la Fundación no solamente representa un proyecto social: también es una expresión de solidaridad familiar. Una familia que ha decidido poner parte de su tiempo, sus capacidades y sus conocimientos al servicio de otras personas.

El fútbol como encuentro y no como división

Una de las expresiones más recientes de esta filosofía se vivió con la realización de un campeonato de fútbol interracial y cultural, como parte integral del proyecto2795: una experiencia en la que el deporte sirvió como punto de encuentro entre personas de diferentes razas, culturas, edades y condiciones.

La actividad llegó a su culminación en el barrio Casa de San Carlos, donde, en la sede de la Junta de Acción Comunal, se realizó el acto de cierre y premiación de los participantes.


Pero antes de entregar los reconocimientos hubo otro elemento que hizo especial aquella jornada: una deliciosa cena típica de la cocina del Pacífico colombiano, que permitió compartir no solamente los alimentos, sino también una parte de la riqueza cultural que representa la tradición gastronómica de esta región del país.

Una exquisita cena pudieron degustar los asistentes.
La comida, la música, el deporte, la conversación y el encuentro terminaron convirtiéndose en una sola celebración de la diversidad.


Y entonces ocurrió algo que quizás resume mejor que cualquier discurso, el propósito de Rosa y de la Fundación.



Todos fueron premiados.


No solamente quienes marcaron más goles. No solamente quienes llegaron a la final. No solamente quienes resultaron vencedores en la competencia deportiva.

Fueron reconocidos todos los participantes por haber hecho parte de un proceso de integración ciudadana.

Personas de diferentes colores de piel, edades, procedencias y culturas recibieron un reconocimiento por algo mucho más importante que ganar un partido: haber compartido como comunidad.

Cuando todos ganan

Ese gesto tiene un enorme significado.

En una competencia deportiva tradicional hay ganadores y perdedores. En la experiencia promovida por la Fundación Mecedora de Mis Ancestros, en cambio, la verdadera victoria estuvo en encontrarse con el otro.

El niño y el adulto; el afrodescendiente y el mestizo; quien llegó de otra región y quien nació en Bogotá; la persona con una cultura diferente y aquella que tiene otras costumbres. Todos pudieron ocupar el mismo espacio, compartir la misma cancha y participar de una misma celebración.

El fútbol dejó entonces de ser únicamente un deporte para convertirse en un lenguaje común.

La cancha se transformó en un territorio de encuentro y la premiación en un reconocimiento a la convivencia.

Una familia al servicio de la comunidad

La historia de Rosa Quiñonez Angulo también permite recordar que detrás de muchos procesos sociales existen familias que, silenciosamente, dedican tiempo y esfuerzo a servir a los demás.

En este caso, sus hijos, sus hijas y sus hermanos acompañan una labor que busca tender puentes donde existen diferencias y abrir espacios donde otros encuentran barreras.

Sus hijas, desde su formación profesional en Psicología, aportan una mirada particularmente importante para acompañar a personas y comunidades. Y junto con sus hermanos participan de las actividades que permiten que la Fundación mantenga vivo su propósito.

Es una labor que combina familia, profesión, cultura, solidaridad y compromiso social.

Rafael Uribe Uribe: territorio de diversidad

Ana María Castillo
Secretaria fundación

Todo esto adquiere una dimensión especial cuando ocurre en Rafael Uribe Uribe, una localidad de Bogotá caracterizada también por la diversidad de sus habitantes y por la presencia de comunidades provenientes de diferentes regiones del país.

Allí, en los barrios, en las sedes comunales, en los escenarios deportivos y en los espacios de encuentro, con el apoyo del gobierno local, se construye diariamente una sociedad que todavía tiene muchos desafíos, pero que también cuenta con personas dispuestas a trabajar por una convivencia más incluyente.


Rosa y la Fundación Mecedora de Mis Ancestros hacen parte de esa historia comunitaria.

Su trabajo plantea una pregunta que vale la pena escuchar: ¿qué pasaría si en lugar de mirar nuestras diferencias como razones para separarnos comenzáramos a reconocerlas como parte de una misma riqueza colectiva?