La historia de cómo aprendí a sanar mi alma y transformar mi vida
Sentía que mi vida se destruía
con la enfermedad… y de paso mi familia también se derrumbaba conmigo. El dolor
en la espalda no me dejaba dormir, las migrañas me volvían insoportable, y la
gastritis me tenía atrapada en un círculo de medicinas que calmaban, pero no
sanaban.
Visitaba especialistas una y
otra vez, pero los reportes clínicos siempre eran “normales”. Y eso me dolía
más: mi cuerpo gritaba, pero en los papeles todo parecía estar bien. A lo sumo,
me recetaban un analgésico para mitigar el dolor… y el ciclo se repetía.
Por dentro, mi alma estaba
enferma de tanto callar. Guardaba silencios, emociones, verdades y miedos que
me estaban apagando. Vivía con una pregunta constante: ¿cómo puedo sentirme tan
mal si los resultados médicos dicen que estoy bien?
Fue entonces cuando entendí
que el universo siempre nos envía señales del paso a seguir. Escuché esa frase
que me partió el alma y, al mismo tiempo, me despertó:
“El cuerpo grita lo que el
corazón calla.”
En ese instante sentí con
certeza el llamado de asistir a terapia. Y quiero contarte lo que descubrí
allí, a través de la biodescodificación emocional: que cada síntoma era la voz
de una herida guardada, una emoción no expresada, un secreto no dicho.
Empecé a dar pequeños pasos,
acompañada de los mejores terapeutas en salud mental, neurociencia y
espiritualidad. Poco a poco, encontré sentido a mi vida y un plan de acción
claro para obtener resultados. Fue magnífico. Me comprometí conmigo misma,
entendí que el ser más importante soy yo… y aquí te comparto algunos de mis
hábitos no negociables que transformaron mi vida:
Mis hábitos no negociables
para sanar:
1.Decir la verdad
Vivir en un mundo de mentiras
carcome el alma. Aprendí que la verdad, aunque duela, libera. Es un acto de
amor propio.
2.Expresar mis emociones
El silencio enferma. Hablar de
lo que siento, llorar cuando lo necesito, reír cuando lo siento. Darle un lugar
a cada emoción es darle espacio a la vida.
3.Escuchar a mi cuerpo
El cuerpo nunca miente: una
tensión en la espalda, un dolor en el pecho o un insomnio persistente son
mensajes del alma. Hoy, en lugar de taparlos, los abrazo y los interpreto.
4.Buscar ayuda profesional
Todos, en algún momento,
necesitamos ser escuchados, contenidos y sostenidos sin juicios. Pedir ayuda no
es debilidad, es valentía. Fue lo que me permitió empezar a hacer cambios
reales en mi vida.
Estos pasos no fueron fáciles,
pero sí sencillos y transformadores. Cada acción fue un recordatorio de que
sanar no es un destino, es un camino. Y en ese camino, el alma siempre sabe
hacia dónde ir cuando le damos permiso de hablar.
Si al leer esto sentiste que
algo de ti también se reconoce aquí…
No lo ignores. No estás sola. Todos tenemos heridas invisibles que claman por ser escuchadas. Y en Sanarme hemos creado un espacio para que empieces a liberar tu carga y recuperar tu poder.
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Es tu momento. Da el paso que
tu corazón viene pidiendo en silencio. Porque cuando sanas tú, también sana tu
vida y tu familia.
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